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Le han dado 15 minutos para hablar con el único medio peruano, pero se queda casi una hora pegada al celular. Con un ‘soundtrack’ compuesto por salidas y despegues desde el aeropuerto Wilcox Field de Miami, la ex-musa de Lagerfeld, ícono ‘queer’ y estrella negra del emblemático sello Matador detiene la nave que la lleva a Buenos Aires y se explaya hablando de sus adicciones, del arte como catalizador del dolor, del dudoso gobernante Trump y de una vieja deuda que espera saldar con el Perú.
¿Aló? ¿Hablo con Cat, Charlyn, Marie o Cham?
(Ríe). Prefiero que la entrevistada sea Cham (el diminutivo de su nombre real).
Bienvenida al Perú, Cham.
Gracias. Me emociona mucho ir allá, tengo una deuda de décadas y cuando me enteré del tour inmediatamente dije ‘al fin Perú’. Mi mejor amiga y la nana de mi bebé son peruanas, así que en teoría conozco a los incas, Machupicchu y las líneas de Nazca y en la práctica me encantan el cebiche y la causa.
¿Y de música?
No sé nada de música peruana. ¿Puedes mostrarme algo de los 80, 90, cualquier cosa? Mi amiga tiene esposo, hijos, es bastante normal. En cambio yo…
Tú has vivido explorando el lado más oscuro, digamos.
Siempre estaba intoxicada de cuerpo y con la mente deprimida, todas esas actitudes erráticas dejaron secuelas de frustración. Hasta ahora me cuesta entender cómo la gente puede ir a verme si soy despreciable. Bebía y tomaba antidepresivos porque no encontraba un balance. Y no tenía por qué detenerme, era infeliz. Cuando mi discográfica lanzaba The Greatest (2006) yo estaba hospitalizada saliendo de un coma. Canceló la gira europea y toda la prensa porque en ese estado sencillamente moriría. Tenía estrés sicótico. No sabía si soñaba o era realidad.
LA MAQUINARIA DEL DOLOR
Ajena a su leyenda, cuesta creer que el hilo que sale del altavoz es el mismo que desde 9 álbumes, 12 singles-EPs, 51 compilados, 2 bandas de sonido para películas y 16 canciones usadas en el cine nos sumergieron en cierta tristeza trascendental que la prensa terminó llamando “sadcore”: voz que emerge desde las profundidades de un universo roto y se fragua en una marea lenta, turbia y sombría de piano y cuerdas. Abandonada por su madre a los seis meses de nacida, viviendo entre yonquis y con toda una trayectoria pavimentada por el desgarro, Cat Power representa una de las cúspides del ruido fabricado a partir de la factoría Sonic Youth.
¿Y cómo ves el mundo desde Trump?
He visto toda la mierda que viene de tantos años atrás, toda la mierda que se lanza en nombre de este país, todo el sucio silencio de Bush y lo que realmente me deprime es la parafernalia que se inventa alrededor de las elecciones, tantas mentiras para conseguir votos. Eso me deprime, no siento el concepto de libertad. Pero lo alucinante ahora es que la gente no está dormida, ha despertado y son especialmente las mujeres quienes se están levantando. Eso es lo que me mantiene de buen humor.
¿No fue el voto femenino el que lo encumbró?
Yo no creo una mierda de eso. Yo no me compro esas noticias. No me importa lo que ellos digan, ellos han robado muchas verdades a los americanos durante muchos años. Lo que importaría sería que empiecen a repararlo. Que tengan un despertar activo y luminoso. Pero prefieren siempre negar todo en lugar de sanar.
Por acá la cosa no está mejor. Llegas a un continente corroído por la corrupción. ¿El arte sirve como o escapismo o como defensa?
Yo no creo en una revolución sin muertos. Los hombres no pueden hacerlo, pero la mujer históricamente ha demostrado que sí. Ahora, si yo supiera que existe alguna forma de enfrentar esta podredumbre ten por seguro que estaría trabajando duramente en ello.
Crees en la música como vehículo de cambio, digamos.
Ahora yo creo cosas tan básicas como el amor, la paciencia, la calidad de interacción entre las personas. Esas son las herramientas. La música puede cambiar a una persona, pero al planeta como tal lo puede sanar. Los cambios son más poderosos a nivel macro.
Todo lo cual influye en tu lírica.
Siempre. Todas las atrocidades que ‘la máquina’ ha construido siempre fueron parte de mis canciones y ahora no va a ser diferente.
¿Cómo será tu recital en Lima?
Cantaré temas muy antiguos, material desconocido y covers. Nadie conoce las canciones que llevo, jamás las he publicado. No habrá nada de “Sun” (su último disco, 2012).
¿Por qué deberíamos ir a verte, además de tu poesía?
(Susurra) Me ruborizas. Mira, nunca he estado interesada en hacer propaganda de mí misma. Hay mucha gente que no quiere sentir ni pensar, no quiere ruidos, entonces es mucho trabajo comunicarles que me vayan a escuchar. Yo nunca invito a mi show porque eso hacen las personas que necesitan llenar algún vacío y yo nunca podría explicar a alguien por qué es buena idea venir a verme. Si ya es muy difícil describirme a mí misma, ¿cómo le voy a pedir a un extraño que ponga atención en mí? En mi show seguro estará la gente que tiene ganas de escucharme y será una comunión de sanación con ellos. Por eso no me importa si hay una, treinta o más personas, yo me siento feliz de hacer lo que hago. Y todo lo que hago es con honor.
DÓNDE: Auditorio Colegio Santa Úrsula. Dirección: Av. Santo Toribio 143, San Isidro. Fecha y hora: jueves 2 de marzo, 9 p.m. Entradas: desde S/125 en Joinnnus.Tweets by Luces_ECpe
