Por Ángel Navarro Quevedo

Antes de la primera nota ya había un gesto para el archivo: Dan Reynolds salió sosteniendo una bandera peruana, camisa blanca sin mangas —un bividí, diríamos aquí— y una sonrisa de jugador visitante que decide hablar el idioma local. Cantó “my passion is waiting / is this entertaining?” en “Bones” y el bividí no tardó en volar hacia el público; desapareciendo entre las manos de quien ahora lo guarda como un entrañable recuerdo de la noche del domingo en el Estadio San Marcos.

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