MELVYN ARCE

The Weeknd – “Starboy”
Un hit bailable (“”), duetos ligados a actos pop (, Beyoncé, Ed Sheeran…) y su de una película mega comercial como “50 sombras de Grey” han hecho que se diluya la imagen de artista underground con la que se dio a conocer The Weeknd en el 2011. Grabaciones como “”, que motivaron que los más entusiastas lo consideren la revelación del R&B, están ya solo en el recuerdo de sus fans más comprometidos, pues un público nuevo llegó con “Kiss Land” (2013) y “Beauty Behind the Madness” (2015). Es por ello que resulta interesante que, en un momento tan importante de su carrera, The Weeknd apueste por un álbum como “Starboy”, que, si bien mantiene una línea comercial, lo acerca –en concepto y lírica- a sus inicios. 

Su nueva vida lidiando con la fama y las críticas que esta trae consigo son temas recurrentes del disco. "Me fui de casa a los 18, así que solo me debo a los caminos. Muchos dicen que me hicieron, pero, si realmente es así, ¿por qué no son capaces de tomar mi lugar?”, canta en “Sidewalks”. “Solía caminar encorvado, tenía un colchón en el suelo. Ahora mi mierda se dispara. Como todo el día, ya hasta necesito perder peso”, dice en “Reminder”. El álbum incluye colaboraciones notables con Daft Punk (en el tema que le da nombre a la placa), Lana del Rey (en “Party Monster” y “Stargirl Interlude”) y Kendrick Lamar (“Sidewalks); sin embargo no encuentra un buen cierre y se vuelve algo redundante después del décimo track.

Bruno Mars – “24K Magic”
Bruno Mars debe ser, sino el mejor cantante de pop del momento (citando aquí las palabras de Adele, que ), uno de los mejores. Pero, además de esto y de compositor, Bruno Mars es productor musical y por eso era hasta cierto grado predecible que, tras el éxito de “”, decida encaminar su propuesta por ese rumbo.

El título y la portada del álbum son realmente malos, pero el disco no lo es. Mars asume el rol de estrella del funk de antaño en un álbum con letras de mucha carga erótica y una producción que se empeña en reproducir un sonido retro, practica no muy novedosa en la discografía de Bruno, pero que se hace más notoria en esta grabación.
Si bien el disco no logra superar a su antecesor, “Unorthodox Jukebox” (2015), tiene momentos muy interesantes como "Perm", un claro tributo de Bruno Mars a James Brown; “Calling All My Lovelies”, con un divertido cameo de Halle Berry; y “Finesse”, que podría ser tranquilamente el próximo single del disco.

(Foto: Agencias)

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EDUARDO ALCÁNTARA

The Weeknd – “Starboy”
Abel Tesfaye se ha cortado las rastas y quiere disfrutar de la fama. Nada logra detenerlo, ha alcanzado el éxito y ha redefinido el estrellato. Seguro esto tiene que ver con The Weeknd y lo que propone con “Starboy”, su grato tercer álbum en estudio. Tras abrazar la radiofórmula con hitazos como “Can’t Feel My Face”, The Weeknd vuelve a impresionar con su sofisticado R&B. Para ello ha convocado a nada menos que Daft Punk, piedra angular de la música electrónica de nuestros días, quienes acompañan a Tesfaye en el tema que da nombre al disco, “Starboy”. Lo que sigue son canciones perfectamente hilvanadas como “False Alarme, “Secrets” y “Rockin’”, esta última producida por el indispensable Max Martin.

Eso sí, con 18 canciones, el álbum se siente excesivo, pues luego del track 8 (“Stargirl Interlude”, donde acompaña Lana del Rey) este empieza a decaer. Hay un par de temas olvidables, pero The Weeknd pronto se recupera, y su lujuriosa incursión por el dinero, el sexo y el glamour termina, como debe ser, con otra colaboración de Daft Punk: “I Feel It Coming”. Se nota que está disfrutando el momento.

Bruno Mars – “24K Magic”
La fórmula de recordar el R&B de los 80 parece haberle funcionado muy bien a Bruno Mars. “Treasure”, “Locked Out Of Heaven” y “Uptown Funk” son un excelente ejemplo de ello: temas redondos y pegajosos, sin ninguna pretensión más que hacernos mover en la pista de baile ¿Está abusando Mars de esta fórmula? Pues con su último disco “24K Magic” parece que sí. Si no, no se entiende porqué apostar por entregar un álbum de 9 temas que parece recopilar los descartes de sus dos discos anteriores.

El primer sencillo “24K Magic” es muy efectivo, pero parece no convencer debido al parecido que ya tiene a otros hits de Mars. “Chunky”, por otra parte, parece más resultón, y “Calling All My Lovellies”, con ese intro a lo MGMT, es más sólido y disfrutable, pero no basta para provocar fervor. El estadounidense parece más preocupado en resaltarse como protector de la nostalgia, que en ofrecer algo novedoso. Un disco muy bien producido, pero que decepciona por la falta de personalidad. 

(Foto: Agencias)

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