Desde este miércoles 7, el mundo católico estará a la espera del humo blanco que permitirá conocer al sucesor del papa Francisco. El cónclave más heterogéneo de la historia, representado por 133 cardenales electores de más de 70 países, entre ellos el purpurado peruano Carlos Castillo, determinará si la Iglesia sigue el legado de apertura del pontífice argentino o si decide tomar un rumbo más conservador.
Aunque no participará en la elección del nuevo Papa al superar los 80 años de edad, el cardenal peruano Pedro Barreto destaca en diálogo con El Comercio la expectativa mundial y su convencimiento de que el nuevo heredero del trono de San Pedro garantizará la continuidad en el servicio de una Iglesia abierta al mundo.
- ¿Cómo viven la Iglesia y los fieles en el Perú el cónclave para elegir al sucesor del papa Francisco?
Bueno, con mucha esperanza porque sabemos que el cónclave es la reunión de los cardenales del mundo menores de 80 años que tienen la sagrada misión de sintonizar con Dios respecto a su voluntad para nombrar al 267 sucesor del apóstol Pedro, que sucede también al Papa Francisco. Y creo que es muy importante señalar que no es una elección democrática, sino una elección fruto del discernimiento espiritual que llevan los cardenales electores.
- ¿Cuál es el mayor reto para el próximo Papa si se tiene en cuenta el legado de Francisco?
El legado de Francisco tiene un fundamento en una experiencia eclesial muy importante que se realizó de 1962 a 1965, que es el concilio Vaticano II, que convocara San Juan XXIII y culminara San Paulo VI. El papa Francisco lo que ha hecho es poner en práctica estas orientaciones donde todos los bautizados y bautizadas formamos el pueblo de Dios, pero señalando que este pueblo de Dios está jerárquicamente organizado con pastores, el obispo de Roma como sucesor del apóstol Pedro, y también los obispos en cada una de las jurisdicciones eclesiásticas. Es urgente comunicar al pueblo de Dios y a la sociedad en general que no es una democracia, es escuchar al Espíritu Santo para elegir a aquel que Dios ya ha elegido.
- Usted estuvo en Roma para los funerales del papa Francisco. ¿Cómo fue esa experiencia para usted?
Yo estuve ahí dos días después de su muerte. Acompañé el féretro en la Basílica de San Pedro durante tres días. Estuve ahí rezando y agradeciendo, porque sentí un vacío muy grande al conocer la noticia de su fallecimiento, pero al mismo tiempo agradecí a Dios todas sus palabras y especialmente sus gestos. Pude ver cómo miles y miles de personas pasaron por la Basílica de San Pedro para agradecer a Dios por la presencia del papa Francisco, el primer latinoamericano en la historia de la Iglesia.
- ¿Se espera que el próximo Papa logre un liderazgo igual de fuerte que el del pontífice argentino?
De hecho, el liderazgo ya está como gracia de Dios en el elegido. Yo estoy muy convencido de que Dios va a elegir a través de los cardenales electores a alguien que manifieste la novedad de Dios, pero al mismo tiempo que manifieste la continuidad en este servicio de una Iglesia abierta al mundo que tiene su fundamento en Jesucristo muerto y resucitado, y que en este jubileo de la esperanza sea testigo de esta esperanza cierta de que Dios nos acompaña y no nos abandona.
- Se resalta mucho que este es el cónclave más heterogéneo de la historia, con purpurados de más de 70 países, entre ellos el Perú, que está representado por el cardenal Carlos Castillo. ¿Cree que podamos ver un nuevo Papa latinoamericano?
Es difícil responder, pero lo que sí creo es que la Iglesia está cada vez más representada, pues tenemos cardenales en 97 países. Entonces yo creo que hay que estar abiertos a cualquier cardenal que sea elegido y tenemos que convencernos de que es el regalo que Dios nos da después de la presencia importante en la vida de la Iglesia del papa Francisco.
- ¿Cómo se preparan los católicos peruanos para conocer al nuevo Papa?
En todo el mundo, no solamente en el Perú, estamos con la expectativa del nuevo sucesor del apóstol Pedro y también sucesor del Papa Francisco. Y creo que tenemos que tener mucha confianza en Dios y sobre todo la certeza de que va a ser como Jesús, el buen pastor, que nos acompaña, que nos alienta. Porque el mundo, la humanidad, está viviendo una crisis de valores, también una crisis social muy fuerte y la Iglesia tiene que ser fiel a este mandato de Jesús, de ser servidores por amor, como el papa Francisco lo manifestó con sus gestos, especialmente a aquellos que estaban sufriendo.