RespuestasIndonesia lleva más de 10 días consecutivos de protestas a causa del rechazo que ha provocado el incremento de beneficios e ingresos de los parlamentarios. Solo en la capital, Yakarta, la policía local había llevado a cabo unas 1.240 detenciones hasta el lunes 1, las que ascenderían hasta 4.000 a nivel de todo el país. Sin embargo, lo más criticado ha sido la dura represión gubernamental, que ha dejado un saldo de 10 muertos y numerosos heridos.
Indonesia lleva más de 10 días consecutivos de protestas a causa del rechazo que ha provocado el incremento de beneficios e ingresos de los parlamentarios. Solo en la capital, Yakarta, la policía local había llevado a cabo unas 1.240 detenciones hasta el lunes 1, las que ascenderían hasta 4.000 a nivel de todo el país. Sin embargo, lo más criticado ha sido la dura represión gubernamental, que ha dejado un saldo de 10 muertos y numerosos heridos.
El detonante de las manifestaciones fue la aprobación de un subsidio de vivienda para los parlamentarios que aproximadamente multiplicaba 10 veces el sueldo mínimo en el área de Yakarta.
Las reformas llevaron a que los 580 miembros de la Cámara de Representantes de Indonesia pasaran a recibir un salario de aproximadamente 14.000 dólares, lo que supondría un aumento del 33% en sus ingresos este año.
Las cifras son particularmente sensibles debido a que la remuneración mínima en el país asiático es variable y en algunas regiones hay personas que subsisten con apenas el 3% del monto total que ganan los parlamentarios.

Además, los integrantes del Parlamento tienen otros beneficios, pues desde hace décadas también están eximidos del impuesto a la renta personal.
Las protestas iniciaron el 25 de agosto, agrupando a colectivos estudiantiles, organizaciones civiles e independientes que acusaban a las autoridades de ser corruptas y vivir a costa del dinero público en medio de la precarización de la economía que afronta la ciudadanía. Si bien el primer foco fue la capital del archipiélago indonesio, el enojo se extendió rápidamente a otras ciudades como Macasar, Surubaya y Bandung, entre otras.
Estas manifestaciones se tornaron violentas el pasado jueves 28 de agosto tras la muerte de un joven que trabajaba como repartidor, quien fue atropellado por un vehículo de la policía paramilitar de élite. El hecho fue registrado en video y difundido como denuncia en las redes sociales, acusando al gobierno de reprimir con dureza las movilizaciones.
La furia de los protestantes se tradujo en el ataque y saqueo de las viviendas de varios parlamentarios y autoridades, junto a incendios en diversas sedes locales de las autoridades legislativas, estaciones policiales y otros inmuebles del gobierno. Tres personas perecieron el viernes 29 cuando manifestantes incendiaron la sede del Parlamento Regional en Macasar, capital de la provincia de Célebes Meridional.

La cúpula del Poder Ejecutivo tampoco se libró del descontento, pues la casa de la ministra de Economía, Sri Mulyani Indrawati, fue saqueada durante la madrugada del domingo.
Prabowo Subianto, presidente de Indonesia, se mostró crítico con las protestas y señaló que los manifestantes estaban incurriendo en actos “terroristas”, aunque mostró una leve predisposición a ceder a parte de las demandas de los manifestantes.
“El derecho a la reunión pacífica debe ser respetado y protegido, pero no se puede negar la existencia de indicios de acciones fuera de la ley, incluso contrarias a esta, que incluso llegan a rozar la traición y el terrorismo”, señaló el mandatario en un discurso desde la sede de Gobierno en Yakarta este domingo.
Subianto ha pedido a las Fuerzas Armadas y la Policía actuar “con la mayor firmeza posible” para contener las protestas y desde este lunes el ejército fue desplegado en Yakarta y otras ciudades tras un progresivo endurecimiento del accionar de los agentes del orden.

Ante esta situación, algunas organizaciones indonesias suspendieron su participación en las manifestaciones para evitar el recrudecimiento de la violencia.
El turbulento ambiente obligó al jefe de Estado a cancelar el último fin de semana un viaje a China, que tenía como finalidad una reunión con el presidente Xi Jinping. No fue hasta este martes que Subianto reanudó su agenda diplomática en territorio chino en medio de las celebraciones por el aniversario número 80 del fin de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico.
Amnistía Internacional y otras entidades reportan que hasta ahora se contabilizan “al menos” 10 decesos en las protestas masivas, mientras que la Comisión para las Personas Desaparecidas y Víctimas de la Violencia de Indonesia señala que hay al menos 20 personas desaparecidas.
Indignación sostenida
Las protestas se producen en medio de un creciente descontento de la población de Indonesia, que es la mayor economía del sudeste asiático y el país más poblado de dicha región con más de 280 millones de habitantes.
La precarización e informalidad laboral, sumada al empobrecimiento de las clases medias y modestas han contribuido al rechazo hacia los beneficios con los que cuentan las autoridades parlamentarias indonesias. Por contrapartida, el gobierno de Prabowo Subianto ha introducido recortes en sectores fundamentales como la salud, educación e infraestructura pública.
Entre las demandas de los manifestantes se encuentran la reforma política y estatal, incluyendo a las fuerzas del orden. Según reporta The Guardian, el colectivo estudiantil Gejayan Memanggil publicó un comunicado en el que denuncia las “élites corruptas” que favorecen a militares y grupos empresariales específicos.

La prensa internacional indica que este último apuntaría directamente al presidente, pues bajo su gobierno se ha producido un paulatino crecimiento del rol de las Fuerzas Armadas en la vida pública. El mismo Subianto fue ministro de Defensa antes de llegar a la presidencia a fines del 2024 y procede de este entorno, habiendo llegado a ser general durante la dictadura de Haji Mohammad Suharto, periodo en el que acumuló numerosas denuncias por vulnerar los derechos humanos.
El esclarecimiento de la muerte de Affan Kurniawan, el joven atropellado por la policía paramilitar, es también otro de los pedidos de los protestantes. Medios como Deutsche Welle señalan que el fallecimiento del repartidor por aplicativo ha sido convertido en un símbolo de la desigualdad, pues se trataba de una persona que sobrevivía en un sector sumamente precario y murió a causa de la represión gubernamental.
La Comisión Nacional de Policía de Indonesia anunció este viernes que el agente responsable de atropellar a Kurniawan con un vehículo armado fue degradado por atentar contra la “ética policial”. Sin embargo, la entidad señaló que el oficial no será cesado de forma definitiva debido que únicamente “ejecutó órdenes” de sus superiores.
Por lo pronto, Subianto ha anulado algunos de los privilegios de la Cámara Baja del Parlamento como las dietas y la moratoria sobre las visitas de trabajo al extranjero. No obstante, los grupos que protestan han dejado claro que buscan que las reformas que proponen se cumplan en un plazo de un año.
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