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El “favorito” de Petro que podría ir a la cárcel: la historia de Daniel Quintero, el político que izó una bandera colombiana en Santa Rosa
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El precandidato presidencial colombiano Daniel Quintero difundió en las redes sociales un video en el que se mostraba ingresando a territorio peruano e izando una bandera de su país en Santa Rosa de Loreto. El incidente generó el rechazo de la Cancillería peruana y la población local, al punto que el exalcalde del distrito de Santa Rosa, Iván Yovera, aseguró que entrablará una denuncia contra Quintero.
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Las imágenes compartidas por el político colombiano lo muestran izando la bandera de Colombia mientras señala que “no dejará perder el río Amazonas a manos de Perú” y que “ya les habían robado demasiado con Panamá y el mar de San Andrés con Nicaragua”. Quintero se retiró de la zona antes de la llegada de las autoridades peruanas.
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Nos quitaron Panamá, nos quitaron San Andrés. No voy a permitir que nos quiten el Amazonas. Santa Rosa es Colombia. 🇨🇴 pic.twitter.com/rQnxpTxfdK
— Daniel Quintero 🇨🇴 (@QuinteroCalle) August 12, 2025
Un tecnócrata ambicioso
Daniel Quintero Calle nació en Medellín en 1980 y proviene de una familia de clase media. Se formó como ingeniero electrónico en la Universidad de Antioquia, sumando más adelante estudios en administración pública y gestión empresarial.
Desde su etapa formativa y a lo largo de su labor privada Quintero estuvo ligado a la tecnología y parte de su discurso político está ligado a la introducción de avances técnicos en la labor política y la gestión ciudadana. El mensaje político de Quintero también tiene una orientación medianamente progresista que lo ha acercado a Pacto Histórico, coalición política liderada por el actual mandatario Gustavo Petro.
Tras fundar una empresa de soluciones informáticas en el 2005, tuvo sus primeros acercamientos con el Estado colombiano prestando servicios a ministerios y entidades públicas, convirtiéndose en promotor de las nuevas tecnologías e impulsor de causas ambientalistas.
Sin embargo, los primeros pasos del exalcalde de Medellín directamente en la política se dieron en la vereda opuesta de su posicionamiento actual, pues buscó llegar al Concejo de Medellín con el Partido Conservador en el 2007 sin tener éxito.

Más adelante, Daniel Quintero militaría en la Alianza Verde entre los años 2012 y 2014, para luego postular a la Cámara de Representantes de Colombia con el Partido Liberal, nuevamente con resultado desfavorable. Los constantes saltos políticos se han convertido entonces en uno de los puntos negativos a resaltar para sus críticos, que lo consideran un oportunista.
En esta etapa el futuro alcalde de Medellín creó e impulsó junto a Juan Carlos Upegui y Elli Schnaider el Partido del Tomate (2013), un movimiento que protestaba contra las personalidades y agrupaciones tradicionales de la política colombiana por medio de la sátira y arrojándoles tomates.
Fue también durante este período, que coincidió con la presidencia de Juan Manuel Santos, en el que Quintero consiguió ingresar al Estado como tecnócrata.
Tras ocupar cargos cada vez más importantes, en el 2016 fue nombrado viceministro de Información y Comunicaciones, posición en la que permaneció hasta fines del 2017 y a la que renunció aduciendo no estar de acuerdo con las políticas de Santos.
Ascenso en Medellín y denuncias
Luego de su renuncia como viceministro, Quintero postuló a la alcaldía de Medellín en el 2019 como candidato independiente y presentándose como una figura joven, de procedencia popular e inconforme con la política.
En medio de la campaña denunció recibir amenazas y finalmente ganó los comicios. La victoria del por entonces político independiente fue vista como un duro golpe para Álvaro Uribe y su entorno dentro de su feudo tradicional.
En diálogo con El Comercio, Luz María Sierra, directora del diario “El Colombiano”, califica a Daniel Quintero como un político joven, inteligente y “demasiado hábil con la propaganda”, siendo esta una de las claves de su ascenso político.
Sin embargo, en su paso por la alcaldía de la capital antioqueña no llegó a cumplir su promesa de renovación política, pues su mandato (2020-2023) se vio empañado por varias denuncias de corrupción.

“La gente, incluyendo a los que lo apoyaron, se sintió timada. Desde el primer día nos dimos cuenta de que nos había engañado, porque detrás de él estaba toda la clase política. Su gestión en la alcaldía fue un verdadero desastre, fueron demasiado evidentes las irregularidades cometidas”, señala Sierra.
“Hicimos una infinidad de denuncias de corrupción y hoy hay cerca de 40 funcionarios de su gobierno que tienen investigaciones en la fiscalía y en la procuraduría, y él mismo tiene que enfrentar un caso serio”, añade la periodista.
El ingeniero actualmente es investigado por el caso de corrupción Aguas Vivas. La Fiscalía sostiene que durante la gestión de Quintero se modificó el Plan de Ordenamiento Territorial de Medellín para cambiar el avalúo de un enorme terreno de la ciudad. El valor de dicho lote se multiplicó por 18 presuntamente para beneficiar a terceros.
La administración de Quintero también tiene investigaciones por irregularidades de contratación en el programa público “Buen Comienzo” y por mala administración de la Caja Menor de la alcaldía. Asimismo, el exburgomaestre antioqueño tiene en su historial un proceso por participación política indebida.
En ese contexto, el actual aspirante a la presidencia de Colombia enfrenta la posibilidad de una pena de cárcel de hasta 22 años junto a la inhabilitación política, lo que ha rodeado de polémica su candidatura, aunque hasta ahora ha sabido sortear las causas judiciales y señala ser inocente.
“Quintero ha sido muy hábil y cuando se hacían las denuncias trataba de limpiar los rastros que podrían señalarlo. Parte de sus habilidades también están en cooptar ciertos sectores judiciales y eso le ayudó mucho como alcalde porque las investigaciones no se hicieron en tiempo real”, explica Sierra.
Nuevo protegido de Petro
Daniel Quintero se presenta en X como “exalcalde de Medellín y próximo presidente de Colombia” afirmando que busca “cerrar el Congreso, llamar a una (asamblea) constituyente y resetear la política” de su país.
Más allá de su actual cercanía con Gustavo Petro, la relación de Quintero con el gobernante colombiano fue inicialmente distante debido a las denuncias de corrupción que dejó la gestión de Quintero en Medellín.
“Cuando recién llega Petro al poder, como la izquierda de Medellín fue testigo del saqueo, consideraba a Quintero un personaje nefasto para la democracia. Entonces todos los políticos cercanos a Gustavo Petro se lo dijeron y el presidente no lo recibió a pesar de que Quintero supuestamente había apoyado su campaña”, puntualiza Luz María Sierra.
La periodista sostiene que los intentos del exalcalde medellinense por acercarse al jefe de Gobierno fueron constantes, incluso exponiéndose a desplantes. La ruptura de la cúpula que acompañó a Petro en la primera etapa de su gestión fue una oportunidad aprovechada por el antioqueño para acercarse al entorno presidencial.
“Esa relación era muy fría, pero Daniel Quintero es muy hábil y se ha ido haciendo un espacio con Petro. Alguna persona muy cercana al jefe de Estado me dijo que la audacia de Quintero empezó a caer bien en la Casa de Nariño. Quintero empezó a ganarse a Petro y es muy amigo de Armando Benedetti (el polémico ministro del Interior)”, cuenta Sierra.

Tal ha sido la simpatía que habría generado el ingeniero oriundo de Medellín en el líder de Colombia Humana, que lo ha llevado a desplazar a Gustavo Bolívar en su consideración de cara a las próximas elecciones presidenciales.
“Petro ya no quiere que Gustavo Bolívar, un hombre que ha sido leal a él, compita en los comicios y lo quiere quitar para que Quintero sea el sucesor”, apunta la directora de El Colombiano.
La encuesta que Cifras & Conceptos publicó hace un mes mostraba que Bolívar lideraba las preferencias electorales con un 32%, mientras que Daniel Quintero y el exembajador Roy Barreras empataban en el segundo lugar, teniendo cada uno el apoyo del 17%.
Para Sierra, la gestión de su entorno ha sido uno de los principales problemas del último tramo de la presidencia de Petro y la irrupción de Quintero en esa esfera es una muestra de ello.
“En el último año esta ha sido una situación muy complicada de su vida personal, de la manera en la que ha armado su equipo. Prácticamente es una purga de los que han sido siempre leales a él y ha preferido a otros personajes complicados y con problemas de corrupción”, opina.
¿Propaganda con impacto?
Desde el punto de vista de Colombia, la incursión de Daniel Quintero en la Santa Rosa de Loreto no tendría un impacto significativo más allá de una búsqueda de atención en el corto plazo, pero su influencia en el futuro todavía estaría por comprobarse.
En opinión de Ariel Ávila, senador de Colombia y politólogo, el debate público en el país vecino actualmente está centrado en el asesinato de Miguel Uribe Turbay, senador y candidato presidencial fallecido este lunes 11.
“El país se ha volcado al asesinato de ese candidato. El tema de Perú tuvo un efecto el fin de semana, pero todo ha quedado opacado: hoy nadie discute sobre Perú y nadie discute sobre Leticia o Santa Rosa. (En este momento) eso no existe en el mundo político colombiano”, explica Ávila en conversación con El Comercio.
Por su parte, Sierra considera que el viaje del precandidato presidencial hasta Santa Rosa podría tener como trasfondo una intención de Quintero por “agradar” a Petro, pero que ello de momento tiene un impacto limitado en Colombia. La periodista precisa que acciones de este tipo son parte de su comportamiento habitual.
“Es algo a lo que él nos tiene acostumbrados, es muy vivo para hacer el show político. Permanentemente está buscando una oportunidad para seguir haciéndose conocer en el país porque todavía le falta tener un reconocimiento mayor para competir por la presidencia. Esto es parte de su campaña política”, menciona la periodista de El Colombiano.
“Creo que hizo mal los cálculos o, más que eso, no imaginó que Miguel Uribe iba a morir el lunes”, añade.
No obstante, a juicio de Ariel Ávila, el conflicto diplomático con Perú puede resurgir en el debate público en cualquier momento porque es un tema sumamente sensible para su país y en torno al que hay opiniones diferentes.
“Hay una sensación diversa y es que Colombia quedó muy afectada con la pérdida de territorio con Nicaragua después del proceso de San Andrés. Cualquier hecho que signifique nuestro territorio genera pasiones”, comenta el parlamentario.
“Pero la otra reacción dice que Colombia está a unos meses de las elecciones y todo esto es una estrategia política, igual que la elección en Perú, con una presidenta que tiene poca popularidad. Hay la sensación de que todo esto es un show político de un lado y del otro, sin nada de fondo”, finaliza Ávila.










