

Buenos días.
Buenos días.
Tras incontables idas y vueltas en el Congreso y luego de casi dos meses desde su presentación, el pedido de facultades legislativas del Ejecutivo podría encontrar hoy una salida al laberinto en el que se encontraba atrapado. El Senado debatirá finalmente la propuesta en el pleno, desde las 10 de la mañana.
En las últimas semanas, el debate se centró en la forma y no en el fondo. No en la urgencia de las materias a legislar, sino en el número de puntos, o si el Senado podía o no realizar añadidos a lo aprobado por Diputados. La preocupación de un sector de la oposición parecía estar más centrada en impedir que el gobierno obtenga las facultades que en el combate contra el crimen o en mitigar los efectos del Fenómeno de El Niño.
El oficialismo necesita hoy obtener 31 votos para conseguir la delegación de facultades. En un informe publicado en El Comercio, Thalía Cadenas explica que Fuerza Popular cuenta con 22 votos y Renovación Popular aportaría otros ocho. El voto decisivo podría venir de Daniel Barragán, de Obras o de algún otro miembro de su bancada. El dictamen aprobado en la Comisión de Constitución contempla 27 de las 66 facultades solicitadas inicialmente por el Ejecutivo, apenas el 41% del total.
El Senado tiene ahora la oportunidad de cerrar una discusión que se ha extendido innecesariamente. No se necesita unanimidad, sino argumentos, responsabilidad y poner por delante los intereses de los peruanos antes que las consignas ideológicas. Una cosa es exigir respeto por los procedimientos y otra, utilizar cada discrepancia como pretexto para prolongar indefinidamente el enfrentamiento.
El Gobierno, por su parte, deberá demostrar que está a la altura del desafío. Las facultades no garantizan resultados automáticos. Pero la pelota estará ahora en la cancha del Ejecutivo.
El país no necesita un Congreso que sea una mesa de partes del Ejecutivo pero tampoco uno que convierta cada propuesta en un campo de batalla político. Al final, las consecuencias las pagarán los afectados por la inseguridad y por las lluvias, mientras que los responsables de la obstaculización optarán por hacer lo que mejor saben: seguir poniendo trabas y victimizarse.
Hasta la próxima semana.










