Acabamos de elegir a quien gobernará la Municipalidad de Lima por los próximos cuatro años. Durante estos meses, hemos escuchado a los candidatos plantear diversas propuestas orientadas a enfrentar los problemas estructurales que padecemos. Estas no deberían extinguirse con la campaña, sino rescatarse y articularse para fortalecer la agenda del próximo gobierno. Por ello, vale la pena revisarlas bajo un enfoque estratégico, con el propósito de identificar las principales coincidencias.
La primera tiene que ver con la gobernanza. En varios de los planes revisados, se plantea la necesidad de solicitar al Ejecutivo las competencias en transporte, salud, educación, saneamiento y vivienda que la Ley Orgánica de Municipalidades le otorgó a la metrópoli nacional. Una urbe de 10 millones de habitantes y 43 distritos necesita mayor autonomía para definir sus prioridades y ejecutar las obras que requiere, sin depender de las decisiones y los tiempos del Gobierno Nacional.
La segunda es el financiamiento. Diversos partidos han planteado la urgencia de incrementar los ingresos municipales para atender la cuantiosa deuda existente y financiar las obras que la ciudad necesita. Una oportunidad es el incremento del Fondo de Compensación Municipal (Foncomun), que pasará del 2% al 4% del IGV. Como bien es sabido, Lima Metropolitana aporta el 62%, pero la Municipalidad Metropolitana de Lima solo recibe el 2,5%, por lo que estos recursos adicionales deberían contribuir a reducir esa inequidad.
La tercera es la seguridad. Existe consenso en que se debe reforzar el rol de la metrópoli en la organización, coordinación y formación de los serenazgos distritales, así como integrar las diversas centrales de videovigilancia en un moderno sistema metropolitano. Estas propuestas se relacionan con la puesta en valor de espacios públicos, el fomento del deporte y la cultura. La recuperación de las fajas marginales de los tres ríos de Lima, y su acondicionamiento, como espacios públicos y recreativos, fue una de las propuestas más destacadas.
La cuarta tiene que ver con la vivienda y la vulnerabilidad urbana. Las propuestas incorporan programas orientados a la renovación de zonas tugurizadas, la reducción de riesgos en las laderas, la formalización de la propiedad y de las edificaciones, el acceso a la vivienda y la reducción de la brecha de agua y saneamiento. Estas propuestas son particularmente relevantes en una ciudad donde más del 70% del crecimiento urbano ha sido informal y millones de personas habitan en zonas de riesgo muy alto. Hasta ahora, estos temas han sido tratados de forma separada, atomizando la inversión. Abordarlos mediante proyectos integrales permitiría optimizar recursos y sumar variables como espacio público, áreas verdes, movilidad y equipamiento.
La quinta está relacionada con la movilidad. La congestión permanente de las vías, la obsolescencia del transporte público y el atraso en la infraestructura vial nos cuestan tiempo, dinero y vidas. Los candidatos coinciden en la urgencia de reformar el transporte, implementar sistemas inteligentes de semaforización y ejecutar obras viales que incorporen al peatón y al ciclista. También se plantea implementar corredores segregados y promover, junto con el Ejecutivo, nuevas líneas de metro y teleféricos.
Un tema crítico es la preparación frente al Fenómeno de El Niño 2026-27, que será de gran magnitud. Ante este escenario, algunos partidos han propuesto acciones de mitigación, como la limpieza de cauces y quebradas, la instalación de motobombas en puntos críticos y la reubicación de familias en zonas de alto riesgo. Estas medidas requieren atención inmediata.
Finalmente, los Juegos Panamericanos Lima 2027 son una oportunidad para capitalizar una inversión excepcional en la mejora de la ciudad, en particular en el entorno de la Villa Panamericana y los centros deportivos. Sobre esto se ha hablado muy poco y el tiempo para actuar es cada vez más limitado.
La próxima gestión recibirá una ciudad compleja y una ciudadanía que espera resultados. Pero también tendrá a su disposición un conjunto de propuestas discutidas públicamente que, evaluadas y articuladas entre sí, pueden convertirse en una valiosa fuente para construir una agenda de gobierno para Lima.
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