Alertas que no deben minimizarse

“Si como país seguimos ignorando las alertas que nos brinda la evidencia, corremos el riesgo de que la tendencia al alza de la pobreza se profundice y se vuelva irreversible”.

    Norma Correa Aste
    Por

    Profesora e investigadora en la Pontificia Universidad Católica del Perú

    ncorrea@comercio.com.pe

    Resumen

    Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

    (Ilustración: Giovanni Tazza)
    (Ilustración: Giovanni Tazza)

    Durante este milenio, la evolución de la pobreza ha transitado por cuatro momentos. Primero, experimentamos una notable reducción de la pobreza monetaria: de tasas cercanas al 60%, los promedios nacionales se redujeron entre 21% y 20% hacia mediados de la década del 2010, resultados que colocaron al Perú como un caso de éxito en el ámbito internacional. El crecimiento económico, la expansión de la inversión y del empleo, así como las mejoras en la capacidad estatal (servicios públicos y programas sociales) fueron decisivos. A pesar de estos innegables avances, persistieron severas brechas que configuraron trampas de pobreza; por ejemplo, en zonas altoandinas y en contextos indígenas andinos y amazónicos. Por otro lado, si bien en estos años se expandió la clase media, paralelamente se configuró un sector muy vulnerable: ciudadanos con ingresos por encima de la línea de la pobreza, pero con condiciones de vida muy precarias (trabajo inestable, sin vivienda, sin acceso a seguro de salud, etc.). Diversos indicadores sociales alertaban sobre esta situación, pero fueron minimizados.

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