Vacar, suspender, reformar…

“La encrucijada se presenta por la imposibilidad momentánea de que, por falta de votos, el Congreso destituya a Castillo por incapacidad moral”.

    Ricardo Uceda
    Por

    Periodista

    Resumen

    Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

    (Ilustración: Giovanni Tazza)
    (Ilustración: Giovanni Tazza)

    “Es el principio del fin”, afirmó el exministro del Interior Mariano González luego de acusar a Pedro Castillo de estar comprometido con la corrupción. Quiso decir que los hechos vinculados a su despido precipitarían la caída del presidente. En efecto, las reacciones en cadena que sobrevinieron, por ejemplo, de organizaciones sociales que permanecían expectantes demuestran que hay un clima distinto. Hasta ayer, sin embargo, no se habían pronunciado la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, ni la Comisión Episcopal de Acción Social ni la Unión de Iglesias Cristianas Evangélicas, que se comprometieron a “garantizar”, con su activismo, el cumplimiento de la Proclama Ciudadana que ante ellas juró cumplir Pedro Castillo si ganaba las elecciones. El cardenal católico Pedro Barreto fue vocero del grupo. Una de las promesas desatendidas merece citarse: “Proteger la lucha contra la corrupción, y no interferir la labor de investigación que realizan los organismos especializados tales como fiscalías, policía, procuradurías y contraloría”. Muchos creyeron en este compromiso.

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