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JOSÉ CARLOS REQUENA
Analista político
Lo que pasa electoralmente fuera de Lima es clave: en las regiones viven dos tercios de los votantes. Además, los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta en el 2006 y el 2011 han ganado juntos más de 20 de las 25 regiones. Por si fuera poco, en algunas zonas empiezan a disputarle el liderazgo a Keiko Fujimori: según Datum, el sorprendente Julio Guzmán la supera en el sur. ¿Cómo están abordando los principales candidatos su relación con las regiones?
Desde su derrota en el 2011, Keiko Fujimori debe ser la política de oposición que más recorrió el país. Hoy su publicidad le saca lustre a este esfuerzo. En el 2014 llegó a conseguir tres gobernaciones regionales: San Martín, Ica y Pasco. Pero sus incursiones en las regiones en la actual campaña no han estado exentas de incómodos incidentes propiciados por sus opositores (Chimbote o Huancayo a fines del 2015, o más recientemente en el aeropuerto de Arequipa), lo que indicaría que, fuera de su zona de confort, Fujimori puede tener la cuesta inclinada.
El caso de Julio Guzmán muestra el peso de la novedad. Guzmán se movió intensamente por el país desde que su sueño presidencial empezó, pero en ánimo de viajero, no precisamente de activismo político. Por ello no reclutó figuras conocidas o experimentadas. De hecho, hoy su lista congresal tiene una gran cantidad de nombres desconocidos, coherente con lo novedoso de su apuesta presidencial.
Pedro Pablo Kuczynski grafica que no siempre los mejores reclutamientos garantizan buenos resultados. Kuczynski tiene entre sus filas a connotados ex presidentes regionales, como Martín Vizcarra, artífice de la buena performance de Moquegua en los ránkings nacionales; o a Javier Atkins, que lideró una aceptable gestión en Piura. Pero eso no parece redituarle aún progresos en la arena electoral.
De continuar la tendencia decreciente, el caso de César Acuña mostrará las limitaciones de las lealtades rentadas y del márketing político: el viejo proyecto del partido-universidad habrá pasado al olvido. A estas alturas, las mayores posibilidades que tiene Acuña son las de convertirse a sí mismo y a su familia en la nueva versión de los Kennedy peruanos, superando en sus ambiciones a los de Juliaca, los Cáceres Velásquez, que poblaron la política peruana de los años ochenta y noventa.
Confiado ante la prensa, Alan García, bordeando hoy el 5%, parece refugiado en sus viejos bastiones norteños esperando el reverdecer de las tradiciones apristas. Esta semana tuvo una intensa agenda en el norte, calculadora en mano: en el 2006 solo requirió del sólido norte (Piura, La Libertad, Lambayeque, Áncash), además de Callao e Ica, para pasar a la segunda vuelta.
Los candidatos que no superan por ahora la valla electoral han tenido distintas suertes en las regiones. Desde el sur, Alejandro Toledo brindó una confusa entrevista radial que muestra su penoso presente. Alfredo Barnechea viaja incansablemente, con resultados aún por verse. Los partidarios de Verónika Mendoza se preguntan por qué su conocimiento del país no se condice con una mejora sustantiva en las encuestas. Pero aún faltan nueve semanas: cualquier cosa puede pasar. Solo una certeza: quien gana en Lima no pasa a la segunda vuelta.