RespuestasEl Suzuki Jimny recibió un cambio radical el año pasado, ya que por primera vez en su historia presentó una versión con cinco puertas que involucró el estiramiento de su carrocería. Hoy, en Ruedas & Tuercas lo probamos y exigimos en las alturas del Perú, a más de 4.600 metros de altura en la sierra de Junín. Aquí te contamos nuestra experiencia completa.
Por si no conocías mucho sobre el Jimny, se trata de un todoterreno compacto que incluso en su versión de 5 puertas casi alcanza los 4 metros de largo. Es un carro que no presume de lujos, pero sí de grandes capacidades off-road, gracias a su caja reductora con 4H y 4L, así como a su ligereza para sortear los terrenos complicados.
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En términos de diseño, el Jimny mantuvo su esencia. Básicamente, se le incrementaron 34 cm de largo al modelo original de 3,48 m, para llegar hasta los 3,82 m. Con este incremento de medidas, los ingenieros de Suzuki pudieron acoplar dos puertas adicionales y, con ello, mejorar la habitabilidad para convertir al Jimny en un vehículo un poco más familiar.

¿Por qué? No solo tiene un espacio más amplio para las piernas en la segunda fila, sino que el acceso a esta es absolutamente superior. En la versión de tres puertas se debe reclinar el asiento del copiloto y luego subir de forma muy flexionada a la segunda fila; la experiencia es casi como entrar a un VW Escarabajo, aunque con un tanto más de dificultad por la mayor altura del Jimny. En cambio, en la variante de cinco puertas que subimos el proceso es más sencillo, siendo más útil para aquellas familias con hijos. De hecho, en esta versión GLX (más equipada) cuenta con dos anclajes ISOFIX para asegurar las sillas para bebés.

Refiriéndonos al espacio de la segunda fila, durante nuestra prueba por el Callao lo probamos con una persona de 1,83 m e ingresó, manteniendo todavía un espacio para las piernas y la cabeza. De modo que, a pesar de que es un carro compacto, logra un espacio cómodo para sus cuatro pasajeros.

Lo que no es tan familiar en el Jimny son los 211 litros de capacidad de su maletero. En su espacio pueden ingresar maletas de viaje de 10 kg, mochilas, pero no un carrito para bebés. Abatiendo el asiento trasero, el espacio se estira hasta los 332 litros, haciéndolo más utilitario.

Ruta a Marcapomacocha
Una de las críticas que recibió el Jimny tras incrementar dimensiones y peso es que su motor de 1,5 litros aspirado no sería lo suficientemente potente para mover la carrocería. Por esa razón, nos lo llevamos en una exigente ruta por Marcapomacocha en la sierra de Junín. Es decir, lo probamos en condiciones exigentes, con pendientes pronunciadas sobre los 4.600 metros de altura.

Con tres o cinco puertas, el motor del Jimny produce 100 hp a las 6.000 rpm y 130 Nm a las 4.000 rpm. Sin embargo, la relación peso-potencia en la de tres puertas es un poco mejor, puesto que no cuenta con los 100 kg extra de la versión de cinco puertas. Durante nuestra prueba con la variante con transmisión automática de cuatro marchas, manejamos un tramo por la ciudad y no percibimos un desarrollo potente, pero sí cumplidor. Es lógico: el Jimny no es un carro enfocado en el desempeño en carretera, sino sobre trocha, lodo, arena, etc. De igual modo, manejar en ciudades llanas como Lima casi nunca implica un gran esfuerzo.
Luego, en el tramo de Santa Rosa de Quives hacia Canta aceleramos el paso porque ya estábamos fuera de la ciudad. Las pendientes aquí son moderadas y la altura no supera los 2.800 m. Durante estos kilómetros el Jimny se dejó llevar a unos 80 km/h entre 2.000 y 2.500 rpm, y solo algunos kilómetros previos a llegar al final del tramo fuimos un poco más despacio y casi llegando a las 4.000 rpm. En estas últimas pendientes pronunciadas sí percibimos una sobrerevolución del motor, pero fueron por poquísimos momentos. Más allá de pensar que esa exigencia puede dañar al motor, lo único que sucede es que se gasta un poco más de combustible, pero nada más.
El próximo tramo era de Canta hacia el Abra de la Viuda (4.600 metros de altura) y la experiencia con el Jimny fue casi similar a la anterior. Las pendientes más pronunciadas estuvieron kilómetros previos al llegar al Abra y solo en esa parte del tramo percibimos mayor esfuerzo del motor hasta llegar a las 4.500 rpm. Aquí estábamos manejando entre 50 y 60 km/h, lo suficiente para un ritmo familiar.
En los dos tramos anteriores, los adelantamientos siempre fueron una experiencia a tomar en cuenta. Como ya dijimos, el Jimny no es un “correcaminos” y, por lo tanto, únicamente adelantábamos en zonas permitidas y cuando teníamos mucho espacio. Manejando cualquier carro debemos hacer esta maniobra con prudencia y con el Jimny no es la excepción.
Un aspecto de conducción que nos gustó es que, al también incrementar la distancia entre ejes, el Jimny se volvió más estable en las curvas. En consecuencia, era necesario frenar menos y divertirnos más. En cuestión de eficiencia de combustible, durante la subida a la sierra registramos un gasto promedio de 42 km/galón, mientras que en la bajada entre 65 y 70 km/galón.

El último tramo fue del Abra hacia Marcapomacocha, en donde comenzó la trocha. Aquí el Jimny encontró su lugar, ya que su despeje al suelo de 210 mm, su tracción 4x4 y sus ángulos todoterreno nos permitieron afrontar las irregularidades sin preocupación. Inclusive, hubo una parte de la carretera con tierra húmeda que generaba un poco de ladeo con la tracción 4x2; entonces ahí activamos el 4H para no perder la tracción del vehículo.


El retorno para Lima ya fue de noche y nos pareció una gran mejora de equipamiento la introducción de luces LED, al menos en esta versión GLX. Estas nos iluminaron el resto de la ruta, brindando una buena visibilidad. Entre otros detalles, también viajamos entretenidos, ya que cuenta con una pantalla multimedia de 9″ con Apple CarPlay y Android Auto y, aunque no es inalámbrico, es un gran avance para el Jimny. El aire acondicionado es automático y siempre es bueno tenerlo, más aún considerando las bajas temperaturas que hay en la sierra.
En general, nos gustó la experiencia con este Jimny un poco más familiar. Al menos, nosotros nunca nos sentimos angustiados al sentir el sobreesfuerzo del motor en pequeños tramos, justamente porque solo eran algunos kilómetros. En el resto de la ruta, el carro se desempeñó bien, siempre manteniendo un ritmo rápido y resaltando en el off-road.
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