Por Alfonso Rivadeneyra García

Hay un dicho en la televisión: los episodios no salen al aire porque están bien hechos, sino porque tienen que salir. “Star Wars: Obi-Wan Kenobi” empezó con el beneficio de la duda, pero este se diluyó rápido y, tras una breve cumbre en el tercer capítulo, tuvo una caída progresiva, y veloz, en impulso narrativo. ¿Este final de la serie mejoró lo que ya era decepcionante?