Aprende a tomar pausas. (Foto: Freepik)
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Estímulos perdidos, emociones desatadas
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Estímulos perdidos, emociones desatadas

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Vivimos en una época en la que, sin darnos cuenta, hemos aprendido a usar la comida como nuestra principal herramienta para regular las emociones. , algo dulce. Cansancio, azúcar. Tristeza, antojos, . Celebración, exceso, papitas. Pero el bienestar emocional no depende solo de lo que comemos. Depende, en gran parte, de nuestra química cerebral.

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Endorfinas, dopamina, oxitocina y serotonina, más que “hormonas de la felicidad”, son mensajeros neuroquímicos. Son sustancias que el cerebro y el sistema nervioso utilizan para decirle al cuerpo cómo sentirse, cómo responder al entorno y qué es o no es importante. Influyen directamente en el ánimo, la motivación, la percepción del dolor, el estrés y nuestra capacidad de establecer conexiones con los demás.

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Juan Carlos Fangacio

Las endorfinas nos ayudan a tolerar el esfuerzo y la incomodidad. La dopamina nos da dirección, enfoque y ganas de avanzar. La oxitocina nos llena de seguridad emocional y da sensación de conexión. La serotonina nos da estabilidad, calma interna y equilibrio. No se trata de tenerlas “arriba” todo el tiempo, sino de que todas trabajen en conjunto.

Cuando la dopamina y las endorfinas están bajas, nos sentimos desmotivados y buscamos estímulos rápidos. Cuando hay mucha dopamina artificial y poca serotonina, aparece la ansiedad: hacemos mucho, pero disfrutamos poco. Cuando la oxitocina está baja, aumenta la sensación de soledad y el cuerpo vive en alerta. Cuando la serotonina baja, cualquier dificultad se siente más grande de lo que es.

La buena noticia es que la química se entrena. El movimiento retador estimula endorfinas. Cumplir compromisos y metas fortalece la dopamina. La conexión humana activa la oxitocina. La luz natural, la respiración consciente y la calma nos ayudan a segregar serotonina.

Antes de buscar comida para sentirnos mejor, hagamos una pausa y preguntémonos qué sistema necesitamos activar. ¿Quizás movernos? ¿Terminar algo pendiente? ¿Conectar con alguien que nos quiere y a quien queremos? ¿Salir al sol? ¿Respirar?

Nuestro cuerpo contiene el sistema. No necesitamos comprar bienestar. Necesitamos darle las señales correctas. Y eso comienza con una decisión diaria.

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