Se calcula que el Parkinson afecta al 1% de la población mundial.
Se calcula que el Parkinson afecta al 1% de la población mundial.
Bruno Ortiz Bisso

Periodista de Ciencia y Tecnología

bruno.ortiz@comercio.com.pe


Es momento de quitarle los estigmas a una enfermedad como el . Si bien se trata de una enfermedad neurodegenerativa la cual, hasta el momento, no tiene cura, los avances científicos están permitiendo contar con más formas tanto para lidiar con los síntomas como para frenar el avance del propio mal.


La enfermedad de es un tipo de trastorno del movimiento que se presenta por la falta de dopamina en el cerebro. Esa sustancia es muy importante en el cerebro y son las neuronas las encargadas de producirlas en la cantidad suficiente. Hay pacientes en los que la carga genética tiene un papel preponderante, pero en la mayoría de los casos se debe a otros factores.

Esto sucede en el cerebro humano de un paciente con Parkinson (Infografía: Raúl Rodríguez/El Comercio)
Esto sucede en el cerebro humano de un paciente con Parkinson (Infografía: Raúl Rodríguez/El Comercio)


—INMUNOTERAPIA—
“En el se presentan depósitos de una proteína llamada alfa-sinucleína en el núcleo de las neuronas [que impiden a estas trabajar correctamente]. Existen en la actualidad muchas terapias, que se encuentran en estudio, en fases 2 y 3, que están usando la inmunoterapia para la disminución de esos depósitos”, explica a El Comercio el neurólogo peruano Jonathan Eskenazi, director de Neurología del Centro Médico Saint Vincent, en Los Ángeles (EE.UU.) y director del Instituto Neurológico Eskenazi de la clínica Ricardo Palma.


La inmunoterapia se basa en la estimulación de las defensas propias del organismo para combatir enfermedades específicas. Es la misma terapia que se utiliza con mucho éxito en diferentes tipos de cánceres.


“Se están creando anticuerpos específicos para la alfa-sinucleína. Hay muchas farmacéuticas que están trabajando para conseguir una medicación que se pueda inyectar, disminuyendo los niveles de estas proteínas, y lograr un mejor control de los síntomas clínicos del ”, señala por su parte el argentino-israelí José Martín Rabey, profesor emérito del Centro Médico Assaf Harofeh, en Zerifin (Israel).


En estos momentos se están haciendo los estudios de efectos secundarios y las dosis adecuadas para este tratamiento. De acuerdo con el doctor Ezkenazi, se podrían tener los primeros resultados de estas investigaciones en uno o dos años más. 


—PRUEBA DE SANGRE—
Pero también es muy importante tener un diagnóstico claro del . El doctor Rabey y un grupo de colegas israelíes han desarrollado un kit que podría empezar a comercializarse en un plazo de seis meses a un año. 


“A partir de un simple análisis de sangre detectamos el material genético y somos capaces de diferenciar a personas con de quienes tienen posibilidades de tenerlo. Nuestra idea es desarrollar un kit de diagnóstico que sea barato y que se pueda usar en todo el mundo. Hemos recibido dos financiamientos de la Fundación Michael J. Fox para ello. Todos los estudios que demuestran su efectividad han sido publicados ya en revistas de renombre científico”, detalla el experto argentino-israelí.


—LA RECETA DE SIEMPRE—
El doctor Eskenazi recuerda que existen dos tipos de tratamientos para el : el sintomático (enfocado a los síntomas) y el neuroprotector (que busca frenar el progreso del mal). 


“El tratamiento neuroprotector busca que disminuya la muerte de las neuronas. ¿Qué es efectivo para lograrlo? Solo el ejercicio. Existen estudios que indican que más de dos horas y media a la semana de actividad física protegen de la neurodegeneración progresiva”, recalca.


Ambos expertos coinciden en que las familias son piezas claves para brindar una mejor calidad de vida, tratando con la mayor normalidad posible a los pacientes del .


OJO CON ESTOS SÍNTOMAS

Aunque hay síntomas distintivos del , signos de la la enfermedad se pueden presentar muchos años antes con síntomas no motores: pérdida del olfato y del sueño, estreñimiento, disfunción eréctil, baja presión sanguínea al levantarse, problemas psiquiátricos como ansiedad y dolor generalizado o focalizado, por ejemplo, en el hombro.


PREVALENCIA
Se calcula que el 1% de la población mundial sufre de . Aparece normalmente después de los 50 años, pero existen casos (generalmente genéticos) en pacientes más jóvenes.

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