El valor del tiempo: cómo superar el vacío existencial y redescubrir el sentido de la vida
Sentir que hemos perdido el tiempo es más común de lo que parece. La terapia, el autoconocimiento y la gratitud pueden ayudarte a reencontrar propósito y motivación.
Últimamente recurren a consulta un grupo de personas, en su mayoría mujeres y madres de familia, aunque también padres, quienes como motivo de consulta primero comentan no encontrarle un sentido a la vida. Luego, en el transcurrir de la entrevista, mencionan que les cuesta reconocer que han perdido su tiempo en la vida.
Últimamente recurren a consulta un grupo de personas, en su mayoría mujeres y madres de familia, aunque también padres, quienes como motivo de consulta primero comentan no encontrarle un sentido a la vida. Luego, en el transcurrir de la entrevista, mencionan que les cuesta reconocer que han perdido su tiempo en la vida.
Cuando uno les pregunta por qué afirman eso, responden: “Le dediqué todo mi tiempo a mis padres, a mis hijos, a mi esposo, pero yo no hice nada personal para mí”.
A eso se le denomina vacío existencial y se refiere a la sensación persistente de falta de sentido en la vida, una experiencia emocional que surge cuando uno se siente desubicado y sin propósito, como si estuviera perdido en la vida. Es una especie de crisis de valores que puede llevar a la pérdida de la motivación y de la conexión con los demás y con uno mismo.
El vacío existencial es una experiencia compleja que puede afectar profundamente la vida de una persona, pero que también puede ser una oportunidad para la reflexión y la búsqueda de un sentido más profundo. Una oportunidad para, en el buen sentido, dedicarse un tiempo y retomar la alegría por vivir.
Y aunque no es un trastorno mental, este vacío existencial sí puede vincularse con otros problemas psicológicos como depresión, ansiedad, conductas autodestructivas o adictivas para intentar llenarlo.
Entre los factores que lo causan están: la rutina, la falta de relaciones significativas y la presión social por ser feliz. Todo esto contribuye al vacío existencial, así como el sentirse alejado de uno mismo, de los propios intereses y motivaciones.
La cercanía de la muerte es también, muchas veces, un factor que lleva a revisar y cuestionar la vida, lo que genera angustia.
Dedicarte tiempo no es egoísmo: es la clave para llenar tu vida de sentido y motivación. La terapia puede ayudar en estas situaciones.
¿La terapia me ayudaría a superar el vacío existencial?
La terapia psicológica puede ser útil para explorar el origen de esta sensación y encontrar nuevas formas de hallar significado y propósito en la vida. La terapia ayuda a explorar emociones, identificar patrones de pensamiento y desarrollar estrategias para afrontar la situación.
Autoconocimiento: reflexionar sobre tus valores, deseos y necesidades te ayudará a entender qué te falta y qué te llena.
Propósito: buscar actividades que te apasionen, que te hagan sentir útil o que contribuyan a algo más grande que tú. Date el gusto de comer solo(a), estudia algo que siempre quisiste, ve al cine sin compañía.
Conexión con el presente: vivir el momento presente, practicar la gratitud y disfrutar de las pequeñas cosas puede ayudarte a reducir la sensación de vacío.
Conexión con otros: compartir tus sentimientos con personas de confianza, buscar apoyo en grupos o comunidades puede aliviar la soledad.
Aceptación de las emociones: no reprimas lo que sientes; permítete experimentarlo y aprender de ello.
Búsqueda de ayuda profesional: si el vacío es persistente y afecta tu calidad de vida, un psicólogo puede ofrecerte herramientas y apoyo especializado.
Y aunque suene trillado, recuerda que solo viviremos una vez. Disfrutemos de este presente; después de eso, solo quedará aquello en lo que decidas creer.