Resumen

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Al inicio de todo, la adaptación de Gianluca Lapadula al Perú -cuando finalmente decidió abandonar su sueño con Italia y representar al país de su madre (y ahora también suyo)- originó muchas más dudas que certezas. Pero nada tan lejos de la realidad. El aguerrido delantero no tardó en aprender la letra y melodía del Himno Nacional para entonarla con el corazón. Tampoco tardó en ganarse el cariño de su gente con un sacrificio enorme y constante sobre la cancha. Cuando le tocó elevar el escudo blanquirrojo a 2.850 metros sobre el nivel del mar, en Quito, no le temió a la amenaza de quedarse sin oxígeno, así como tampoco se intimidó en subir a los 3.625 m.s.n.m. en La Paz. Ahora, el ‘Bambino’ -acostumbrado a la costa limeña, pero con estas experiencias de altura en otros países- quiere seguir conectándose con sus raíces peruanas y por ello ha viajado al Cusco, a 3.399 m.s.n.m., fuera de su zona de confort nacional, donde tuvo un cálido recibimiento. Y muy merecido.

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