Esta historia la he contado varias veces antes, pero me sigue estremeciendo hacerlo. Manejaba de regreso de la playa. Delante mío, un bus avanzaba por el carril izquierdo. Bruscamente, ¡ese bus se abrió a su derecha y me dejó frente a un auto que venía a 120 k/h en contra del sentido del tránsito en la autopista! Chocamos frontalmente.