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El aplauso de los niños

La actual propuesta de teatro en la capital responde cada vez mejor a la exigencia de su público más joven.

El público infantil no conoce de protocolos ni de diplomacia. Si se aburre con la obra en escena, se quedará dormido en su butaca así esté en primera fila y a la vista de los actores. Si tiene alguna queja, la dirá en voz alta sin vergüenza alguna y, si no entiende algo, preguntará y preguntará hasta obtener una respuesta. Es un público de poca paciencia que, frente a un argumento que no lo convence, simplemente se para y quiere irse. El niño espectador no actúa en el teatro. Sin poses ni afanes, expresa su veredicto: la obra le gusta o no le gusta. Te cree o no te cree.
    Ante críticos tan implacables, el teatro para niños en el Perú ha ido evolucionando. Directores, actores y productores se esfuerzan cada vez más por conseguir guiones retadores con montajes de mejor calidad. “Existe un grupo de directores con un empeño especial en estas producciones porque entienden que un niño se merece el mismo respeto en la puesta en escena que un adulto”, nos comentó Roberto Boyle, director de teatro con más de 20 años trabajando en este rubro.
    Hoy los niños pueden disfrutar de los clásicos de Disney, así como de los de William Shakespeare en los escenarios de Lima. Algunas producciones están ampliando el horizonte de sus contenidos: ahora los padres pueden llevar a sus hijos a ver una obra teatral sobre la importancia de trabajar en equipo o el daño que provoca la homofobia. Hay diversas opciones, pero en todas ellas una parece ser la regla básica: no subestimar el entendimiento de los niños. 
    "Simón, el topo" del teatro La Plaza, por ejemplo, es una de las primeras obras infantiles en nuestro país que promueve el respeto a las diferencias, incluidas las de identidad sexual. La historia, representada con títeres, cuenta la lucha de Simón por vivir tranquilo entre los otros topos a pesar de no comportarse como ellos. Mientras a la mayoría le gusta cazar lombrices, Simón prefiere domar mariposas. Es un topo distinto pero también valioso y su comunidad pronto lo entenderá. Durante la obra no se menciona ni una sola vez la palabra homosexualidad porque, como ha dicho el director Alejandro Clavier, esta pieza dibuja algo que cada padre decidirá si quiere o no completar. 
    Así como los niños pueden aburrirse frente a un argumento demasiado simple, también advierten producciones con vestuarios descuidados o sin un buen diseño de luces. Roberto Boyle, que ahora presenta el musical "Mary Poppins" en el Teatro de Lucía, dirige un grupo de teatro independiente. Artistas que afrontan obstáculos hasta para conseguir espacios donde montar sus obras, pero que no permiten que esos problemas se hagan evidentes durante la función. Boyle y compañía están convencidos de que los niños merecen siempre un espectáculo de buena calidad. “Hacer teatro para niños es un reto doble porque tus dos públicos, adulto e infantil, tienen que pasarla bien”, comentó.
    La sensación general es que el teatro para niños está mejorando pero los artistas aún no descansarán satisfechos. Si alguien puede opinar al respecto es Ismael Contreras, actor, director y dramaturgo con más de 40 años en la profesión y un reconocimiento de la Unesco por su difusión del teatro para jóvenes. “El Estado peruano ha sido incapaz de crear una política cultural que propicie el desarrollo de las artes en el Perú. Si existe teatro para niños es producto de la terquedad de los teatristas pero aún no podemos llegar a ese 35% de menores de 12 años que componen la población nacional”, señala Contreras. Mientras surgen las políticas que anhela, él continúa trabajando. Actualmente presenta su más reciente obra, "Fiesta en el bosque", en el Centro Cultural Cafae-Se.

— Teatro para bebés —
Si los niños son un público exigente, solo imaginen una sala llena de bebés capaces de pasar de la carcajada al llanto en cuestión de segundos. ¿Cómo satisfacer a un grupo de espectadores que aún no puede expresar con palabras sus preferencias? La Plaza asumió el reto de producir la primera obra de teatro para bebés. Una creación colectiva de un grupo de artistas apasionados de la infancia, que durante un año y medio investigaron el comportamiento de los niños en sus primeros años de vida y las propuestas teatrales que se les brindaban alrededor del mundo. 18 meses de estudio para producir una obra de 30 minutos destinada a niños menores de tres años.
    "Plop y Wiwi" es la historia de dos hermanos muy pequeños que tienen que aprender a compartir su entorno. Desde la complicidad para descubrir juntos la utilidad de una escalera hasta el tomar turnos para jugar con una pelota, esta obra conecta con los niños que están experimentando todo por primera vez. Patricia Barreto, actriz que vimos el año pasado interpretando a Edith Piaf, dice que el papel de Wiwi la ha obligado a reencontrar su naturaleza más pura, a abandonar sus manías de actriz y a revalorar la sabiduría de los más pequeños.
    La duración de esta obra y su ausencia de diálogos no significa que la rigurosidad de los ensayos disminuya. Al contrario. “El niño es brutalmente honesto. No te perdona ni una. Tienes que ofrecerle la fuerza dramática, pero medir bien tus energías porque, si no, puede que se asuste y no quiera regresar nunca más. Hay actores que son brillantes en obras para adultos, pero que no pueden actuar para niños”, nos comentó César Ritter, quien interpreta a Plop y tiene casi 20 años de experiencia en teatro infantil.
    Los padres que quieran llevar a sus bebés a ver "Plop y Wiwi" no deben inquietarse por el comportamiento de ellos durante la función. Esta propuesta ofrece un espacio para que los niños actúen con libertad, así eso implique llantos esporádicos o que se levanten de sus asientos. Parte del público podrá sentarse en el escenario y solo se utilizará la mitad de la capacidad de la sala para promover un ambiente íntimo. Los niños pueden interactuar con los actores. La premisa es permitir que cada pequeño viva la experiencia teatral a su ritmo, por lo que se recomienda a los adultos no forzar a sus hijos a participar en bailes o juegos si ellos mismos no lo desean. 
    Según Els Vandell, es el trabajo más difícil que ha tenido que hacer pero también uno de los más reconfortantes, pues promueve la comunicación entre el adulto y el niño en una sociedad donde normalmente cada quien se conduce en carriles diferentes. “El artista es un apasionado y algunas veces se siente culpable de que esa pasión pueda ser inútil. Sin embargo, ese sentimiento desaparece cuando uno canaliza su trabajo en la infancia”, dice la directora que espera que algún día exista en Lima un teatro exclusivo para los niños.

— En ensayos —
Hace dos años, la directora Els Vandell se propuso adaptar "La odisea" en una obra de teatro para niños. Lo primero que tuvo que hacer fue encontrar en medio de los dioses y las guerras de este gigante de la mitología griega el significado más puro de su historia. Para eso, Vandell leyó casi 20 versiones del clásico de Homero hasta que llegó a sus manos la edición indicada: un texto dramatizado para la BBC que le regaló su amigo,  el director  Alberto Ísola. “Al inicio de ese libro, el autor dice algo como ‘en el fondo de esta historia late el corazón de una familia y su decisión de volverse a encontrar’. ¿Cómo no contarle eso a los niños?”, se pregunta sin dudas Vandell.
    Esta semana empezaron los ensayos también en La Plaza. Andrés Salas, Rodrigo Sánchez Patiño, Fiorella de Ferrari, Joaquín Escobar, entre otros actores, ya están practicando diálogos escritos hace miles de años pero que nos hablan hasta el día de hoy. El trabajo de la directora ha consistido en resaltar la relación entre la travesía de Ulises y el día a día de un niño. Adaptar este clásico de la literatura para los más pequeños sin perder la épica del relato original. “'La odisea' es la historia de una familia separada por la guerra y la prueba de que el amor supera al odio. Un personaje como Ulises, un héroe astuto, enseña a los niños que la inteligencia se impone sobre la violencia. La estrategia le gana a un ataque brutal”, nos adelanta Vandell. 
    Como La odisea, tan rica en detalles, ha sido imposible de condensar en una sola obra,  se presentará en dos montajes distintos: "Ulises y el cíclope" y "Ulises y 
Penélope". Ambos se estrenarán al mismo tiempo, en horarios distintos: de esta manera, los chicos podrán ver una sola o las dos en una tarde. La preventa de entradas empieza en mayo.

Arriba el telón

“La historia del teatro para niños en el Perú no ha sido contada. Aún hoy es una isla en espera de contexto, de que se abran las puertas y ventanas para que en el futuro haya nuevas miradas y propuestas. Esta exposición es un llamado de atención, un registro de la relación entre la docencia y el teatro en nuestro país, un proceso que no debe desaparecer”. Lo dice Daniel Contreras, curador de la exposición “Unos señores que parecen de verdad pero son de mentira. Un recorrido por el teatro para niños del Perú en el siglo XX”. Con afiches de obras de la época, recortes de periódicos, libretos originales, títeres y algunos disfraces, esta muestra nos acerca a los primeros montajes para jóvenes en nuestro país. La curaduría, además, recopila el trabajo de grupos de teatro pioneros como Los Grillos, Grupo Abeja, Yuyachkani, y su esfuerzo por resaltar la larga relación entre el teatro y la docencia. 
    La exposición estará en la Casa de la Literatura Peruana hasta fines de junio. De martes a domingo de 10:00 a 19:00. Ingreso Libre.

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