Detalle de la Estela de Chavín o "Estela Raimondi", que se encuentra actualmente en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, ubicado en Pueblo Libre.  (Foto: Ministerio de Cultura)
Detalle de la Estela de Chavín o "Estela Raimondi", que se encuentra actualmente en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, ubicado en Pueblo Libre. (Foto: Ministerio de Cultura)
Por Enrique Planas

Lo encontró en 1840 don Timoteo Espinoza, vecino del pueblo, cuando removía el campo cercano al Templo de Chavín de Huántar antes de la siembra. Un monolito sorprendente, de un metro y 98 centímetros de alto por 74 centímetros de ancho, con la representación tallada en una de sus caras de la divinidad principal de los Chavín: un personaje felino antropomorfo, de pie, mirándonos de frente y abriendo los brazos abiertos, sosteniendo en cada mano sus báculos. Las manos y los pies convertidos en garras. El campesino cargó con la losa de granito para llevarla al patio de su casa, colocando el lado de los relieves contra el suelo, para utilizar el lado liso como imponente mesa. Este fin doméstico, curiosamente, salvó la pieza y sus dibujos grabados: por entonces, muchos otros monolitos habían sido usados como material de construcción.

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