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Bienal de Arquitectura: el misterio de las huacas limeñas llega a Venecia

A pocos días de la presentación del proyecto "En Reserva", hablamos con Javier Lizarzaburu, uno de sus curadores y promotor del rescate de la Lima milenaria

Hasta hace poco tiempo, la historia de Lima parecía restringirse a apenas medio siglo de vida. Comenzaba en 1535, con la fundación por parte de Francisco Pizarro y sus huestes españolas, y luego se extendía a sus períodos colonial y republicano. De hecho, visualmente Lima estaba largamente identificada por sus iglesias y sus balcones, símbolos inequívocos de la capital peruana.

"Pero durante 500 años nos habían contado una historia falsa, o por lo menos incompleta", señala el periodista Javier Lizarzaburu, miembro del equipo liderado por Marianela Castro de la Borda y que representará al Perú en la Bienal de Arquitectura de Venecia con el proyecto "En Reserva". La muestra pretende rescatar el valor de la Lima milenaria a través de las 447 huacas que, en distintos estados de conservación, aún se mantienen en pie en la ciudad.

Y ese trabajo de revaloración no es nuevo: Lizarzaburu es justamente uno de los pioneros en plantear la recuperación de estos espacios, aún invisibles para muchas personas.

Javier Lizarzaburu

(Foto: El Comercio)

Él comenzó su proyecto Lima Milenaria en enero del 2010, luego de regresar al Perú tras 20 años viviendo en el extranjero. Empezó con un sencillo blog en el que publicaba información, pero que poco a poco se fue expandiendo. Pocos meses después, El Comercio lo invitó a sumar esfuerzos desde su plataforma y así nació la campaña Lima Milenaria, que durante dos años se encargó de difundir la importancia de estos vestigios.

"El aporte de El Comercio fue fundamental porque legitimó la iniciativa, la sacó de la marginalidad –explica Lizarzaburu–. Se empezó a reescribir la narrativa de una ciudad comenzando en el año 2000 a.C., y ya no solo hace 500 años. Que el Diario asumiera esa posición con la nueva Lima fue un gran quiebre".

ESFUERZO CONJUNTO
De esa manera, durante dos años la campaña de El Comercio se dedicó a resaltar tanto los avances que realizaba el Estado en torno a nuestra historia prehispánica, como las iniciativas particulares de diversas personas que aún hasta hoy encuentran en las huacas un espacio propicio de integración. Son aquellos actores –muchas veces anónimos– que Lizarzaburu describe como patrimonialistas.

Entre ellos se puede mencionar a Nils Castro y las rutas ciclistas emprendidas a lo largo de diferentes huacas de Lima. Una forma de conectar el interés por nuestra historia con un medio de transporte sostenible. O el proyecto Huacas, Burbujas y Rock and Roll, emprendido por Santiago Forns, que llevó actividades educativas y lúdicas con elementos ancestrales como una ingeniosa forma de acercar este patrimonio a la ciudadanía.

También destaca el trabajo de algunos profesores como Arturo Vásquez, Haydée Quispe o Koke Contreras, quienes con proyectos diversos encontraron la manera de educar a una nueva generación de limeños que, solo hasta hace algunos años, no poseían ningún elemento que los identificara.

"Por muchos años Lima se ganó la reputación de ser una ciudad excluyente y racista. Una ciudad que desune, separa, discrimina. Por eso yo me pregunté si era posible que las huacas se convirtieran en el nuevo símbolo de la ciudad. Y hay maestros que se han dado cuenta de ello y las han conectado con sus alumnos, muchos de ellos hijos de migrantes, incluso de invasores", señala Lizarzaburu.

MIRADA A FUTURO
El proyecto "En Reserva", que se inaugurará el próximo 26 de mayo en la bienal veneciana, apunta a lo dicho: reconectar a la población limeña con esas construcciones ancestrales que conviven con su modernidad.

Algunas de las fotografías que acompañan este artículo surgieron de una convocatoria al Concurso de Fotografía Lima Milenaria, que invitaba a los ciudadanos a graficar la relación entre la ciudad prehispánica y la moderna. Un contraste asombroso que muy pocas capitales en el mundo (entre ellas El Cairo o Damasco) tienen el orgullo de ostentar.

"Hay gente que no se da cuenta de que está viviendo en Lima por el trabajo de sus habitantes de hace miles de años. Los canales de irrigación que ellos construyeron aún alimentan a zonas como San Isidro, Miraflores, San Borja o Surco. En una ciudad en la que no llueve, eso es asombroso", agrega Lizarzaburu.

En la exhibición, que ya se está instalando en Venecia, 447 nudos inspirados en las famosas obras Jorge Eduardo Eielson simbolizan cada una de las huacas limeñas y, a la vez, un estado de unión y tensión típico de una ciudad en plena lucha por definir su identidad.

"Vivimos en una ciudad que aún está cambiando y que seguirá haciéndolo en los próximos años –dice Lizarzaburu–. Yo, por ejemplo, nací en una Lima discriminadora, en un ambiente muy racista; pero no quiero eso para las siguientes generaciones. Y aunque pueda sonar paradójico, lo más importante de Lima Milenaria no tiene que ver específicamente con el pasado, sino con su futuro. Con la ciudad del mañana". Un horizonte de modernidad que demanda la contribución de todos nosotros.

EL DATO
El Patronato Cultural del Perú es la institución que hace posible la presencia de nuestro país en las bienales de Venecia desde el 2016 y hasta el 2034, gracias al patrocinio de El Comercio y Fundación Wiese, y al apoyo del Ministerio de Cultura, el Ministerio de Relaciones Exteriores, Prom-Perú, la Universidad de Lima, la Pontificia Universidad Católica, la Universidad Nacional de Ingeniería, Unesco, el Museo de Sitio Pachacámac, la Asociación Peruana de Estudios de Arquitectura, Telefónica del Perú y Constructora e Inmobiliaria Marcan.

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