Por Sonia del Águila

Su madre le enseñó que la verdadera elegancia se esconde en la sobriedad y en la discreción. Giorgio Armani lo entendió y lo convirtió en la esencia de su imperio. Desde los pasillos de La Rinascente en Milán hasta las alturas del Cusco, donde eligió lanzar su fragancia My Way, y las tierras de Piura, de donde tomó el algodón pima para sus colecciones, su historia se enlazó con la nuestra. Re Giorgio no solo vistió al mundo con impecable sencillez: inventó un lenguaje nuevo, un estilo de vida sobrio y refinado que hombres y mujeres de todo el mundo adoptaron como bandera.