Por Juan Carlos Fangacio Arakaki

Los días domingos se prestan para los grandes conciertos. Nadie está pensando en la mañana del lunes siguiente: lo único que queda es concentrarse en la noche de música, y las previas al show se arman desde temprano. Así fue llegando la gente a los alrededores del Estadio Nacional, que ya para antes de las 8 de la noche lucía abarrotado en espera de System of a Down, la banda de metal alternativo que llegaba por primera vez al Perú.

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