Resumen

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Los esposos artesanos Kati Samata y Rodolfo Huachaca desde hace nueve años se dedican a la elaboración de sombreros chumbivilcanos, por la pandemia decidieron reinventarse y confeccionar mascarillas con motivos típicos de su tierra natal. (Foto: Artesanía Chumbivilcana)
Los esposos artesanos Kati Samata y Rodolfo Huachaca desde hace nueve años se dedican a la elaboración de sombreros chumbivilcanos, por la pandemia decidieron reinventarse y confeccionar mascarillas con motivos típicos de su tierra natal. (Foto: Artesanía Chumbivilcana)
Por Melissa Valdivia

La abrumadora realidad de la pandemia del coronavirus, con sus consecuencias económicas, ha llevado a muchos negocios a cerrar y a muchos trabajadores independientes a la nada. En la provincia de Chumbivilcas, Cusco, la modernidad y la globalización confrontan cambios en una tradición tan arraigada como la del “Qorilazo”, los trajes típicos de la zona que se resisten a los embates de la modernización. En manos de los artesanos aún sigue el saber ancestral que, pese a la pandemia, buscan reinventarse para seguir adelante sin perder su identidad.