Por Kenyi Peña Andrade

Dormirse frente al televisor puede parecer una costumbre inofensiva, especialmente cuando ocurre después de una jornada agotadora. Para algunas personas, mantener una serie, película o programa de fondo se convierte incluso en parte de su rutina nocturna. Sin embargo, este comportamiento también ha despertado el interés de especialistas que buscan entender qué factores pueden llevar a alguien a necesitar estímulos externos antes de conciliar el sueño. Desde la perspectiva de la psicología, los hábitos que acompañan el momento de ir a la cama pueden estar relacionados con la forma en que una persona maneja el silencio, la soledad, el estrés o sus propios pensamientos. Por ello, quedarse dormido con la pantalla encendida no necesariamente responde a una única razón ni significa lo mismo para todos.