/ OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.
El colon y las emociones: por qué es el espejo silencioso de tu bienestar
No es una casualidad que las molestias en tu intestino lleguen junto a alteraciones del ánimo o problemas de estrés. Conoce aquí la forma en que el sistema nervioso une estas dos dimensiones de tu cuerpo, y qué puedes hacer para sentirte mejor.
El colon no solo procesa alimentos, sino que también responde al estrés, la ansiedad o la tristeza. Esto a su vez puede desencadenar dolor abdominal, estreñimiento o diarreas. (Foto: iStock)
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Resumen
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El colon no solo procesa alimentos, sino que también responde al estrés, la ansiedad o la tristeza. Esto a su vez puede desencadenar dolor abdominal, estreñimiento o diarreas. (Foto: iStock)
¿Alguna vez sentiste “un nudo en el estómago” antes de una reunión importante? ¿O corriste al baño en un momento de mucho estrés? No es casualidad. El intestino, y en especial el colon, tiene una conexión directa con nuestras emociones; algo así como una carretera express de doble vía. A esto se le conoce como el eje intestino-cerebro, y te cuento por qué es tan importante.
¿Alguna vez sentiste “un nudo en el estómago” antes de una reunión importante? ¿O corriste al baño en un momento de mucho estrés? No es casualidad. El intestino, y en especial el colon, tiene una conexión directa con nuestras emociones; algo así como una carretera express de doble vía. A esto se le conoce como el eje intestino-cerebro, y te cuento por qué es tan importante.
Nuestro intestino está rodeado de millones de neuronas que forman el sistema nervioso entérico, capaz de comunicarse directamente con el cerebro a través del nervio vago. Esta comunicación es tan intensa que lo que sentimos en la mente puede expresarse en el colon y, al mismo tiempo, lo que sucede en el colon puede influir en cómo pensamos y sentimos. Por eso, el colon no solo procesa alimentos: también responde al estrés, la ansiedad, la tristeza y hasta la alegría; es decir, tus emociones.
El ejercicio es clave: mejora la motilidad intestinal y también tu estado de ánimo. (Foto: iStock)
/ Drazen Zigic
¿Y cómo se manifiestan las emociones en el colon? En líneas generales, cuando hay estrés y ansiedad se suele acelerar el tránsito intestinal, lo que puede causar diarreas, dolor abdominal o urgencia. En caso de tristeza o preocupación, se puede enlentecer el movimiento del colon, generando estreñimiento e inflamación. Y cuando hay emociones intensas como ira o frustración, a veces se desencadenan cólicos o sensación de “mariposas en el estómago”.
Ahora, algo interesante es que la microbiota (sí, ese grupo de bacterias, virus y hongos que viven en nuestro intestino) tiene un rol protagonista en este diálogo. Estas bacterias producen neurotransmisores como serotonina y GABA, fundamentales para la regulación del estado de ánimo. De hecho, más del 90% de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino. Por eso, cuando la microbiota está equilibrada, favorece una comunicación más fluida con el cerebro y ayuda a mantener la calma. Pero si se altera por una dieta pobre en fibra, exceso de ultraprocesados o antibióticos, puede generar inflamación y contribuir a cambios en el ánimo, además de malestares digestivos.
Una dieta con frutas, verduras, legumbres y cereales nutre nuestra microbiota. Y cuando esta está equilibrada, favorece una mejor comunicación entre el intestino y el cerebro. (Foto: iStock)
/ bit245
El colon no es solo un “tubo digestivo”: es un reflejo de lo que pasa en tu interior emocional. Cuando aprendes a escucharlo, entiendes que el bienestar digestivo y el emocional no están separados, sino profundamente entrelazados. Y que cuidar tu colon es también cuidar tu mente. //
¿Qué podemos hacer?
Cuidar el colon es también cuidar las emociones. Aquí algunas prácticas sencillas que puedes empezar a incorporar:
1
Más fibra y prebióticos
Las frutas, verduras, legumbres y cereales integrales nutren tu microbiota. La fibra prebiótica es el alimento de los microorganismos vivos. Así que, para que estén contentos, hay que darles lo que necesitan.
2
Alimentos fermentados
Kéfir, chucrut, kombucha, tempeh y kimchi son algunos de ellos, y aportan bacterias beneficiosas para tu salud digestiva.
3
Respiración y ‘mindfulness’
Sí, la respiración adecuada es una excelente herramienta y un hábito que conviene practicar. Secuencias de respiración ayudan a bajar la respuesta del colon al estrés.
4
Movimiento diario
El ejercicio mejora tanto la motilidad intestinal como el estado de ánimo. Muévete con lo que más te gusta.
5
Sueño reparador
El descanso regula las hormonas del estrés y protege la microbiota. Aquí importa la cantidad, pero también la calidad del sueño.