Por Maca Bustamante

Generalmente pensamos que la glucosa alta equivale a dulces, gaseosas, postres y a ese café cargado de jarabe de vainilla (que parece más un postre que una bebida). Y sí, no estás tan lejos de la realidad, pero tampoco estás viendo el panorama completo. Tu glucosa no vive en una burbuja; es sensible, compleja y reacciona a mucho más que solo a lo que comes. El azúcar influye, obvio, pero no es el único sospechoso en esta historia metabólica. Hoy te cuento qué más la está afectando.