Cuando se empieza con un carpaccio de lomo fresco, coronado con alcaparras, queso parmesano, arúgula y el toque preciso de aceite de oliva, pocas cosas pueden salir mal. Es la hora de almuerzo en La Carreta y el restaurante está lleno, como suele ser habitual, especialmente en ese horario. En cada mesa se vive algo distinto: el tipo de pedido suele obedecer al tipo de visita (si es un grupo grande de compañeros de trabajo, si son unas cuantas personas para cerrar un negocio, si se trata de amigos reunidos para festejar un cumpleaños, etc.) y depende del tiempo del que se disponga. Sea lo que fuera lo que el comensal está buscando, en La Carreta probablemente lo tienen.

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Estamos en un espacio conocido y querido por varias generaciones de limeños. Después de todo, son 40 años los que vienen ofreciendo un servicio extraordinario junto a una oferta balanceada y de calidad en cuanto a cortes de carne prémium y embutidos. El amplio menú es un compendio de recetas clásicas, como la ensalada César y el crepé Suzette —ambos preparados frente al cliente, todo un espectáculo para la vista y el paladar— y bocados algo más contemporáneos, como tostones de roast beef, panceta al sauco o baby back ribs de cerdo en salsa BBQ. La comida criolla tiene un lugar especial por aquí, con anticuchos (de corazón de res y de pollo), chinchulines, lomo saltado, seco de res, y preparaciones marinas como el cebiche.

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Juan Carlos Fangacio
La carta de la carreta incluye todo tipo de opciones. al centro, unas Baby Back Ribs (costillas) en salsa BBQ.
La carta de la carreta incluye todo tipo de opciones. al centro, unas Baby Back Ribs (costillas) en salsa BBQ.

Al frente de la cocina se encuentra el chef Gustavo Fuentes, un apasionado de las carnes que nos ofrece un corte muy especial como plato principal: un bife ancho wagyu (a la venta por peso según disponibilidad) que nos recomienda probar a término medio. El punto preciso para saborear las bondades de esta exquisita carne en toda su magnitud, pero con la posibilidad de darle un último toque de cocción con una parrillita en mesa. Una alternativa idónea para que cada uno coma la carne en el punto que más le guste, aunque siempre vigilando que no se nos pase. Los cortes de carne se pueden pedir con la guarnición de nuestra elección.

Hay tres cosas (además del vino y las carnes) que me gusta probar en los restaurantes de parrillas, principalmente porque las opciones siempre suelen ser deliciosas: las pastas, los postres y el pisco sour. Los invito a hacer lo mismo en La Carreta. Al pedido de crepé Suzette, sugiero añadir una explosión de lúcuma con helado de vainilla artesanal. Me agradecen luego. //

Además…
Un espacio con tradición

San isidro campestre

A pesar de estar rodeado de los edificios más modernos de la zona corporativa sanisidrina, La Carreta mantiene su estilo de casa hacienda en plena avenida Rivera Navarrete. Un respiro para muchos comensales, que encuentran un escape a la cotidianeidad en cada visita. Más allá del comedor principal, el local cuenta con un impresionante bar, zonas al aire libre, y un privado al cual se accede previa reserva. Allí, la cocina puede preparar un menú especial al gusto del cliente.

Para el día a día

¿Buscan una opción más casual? Les recomiendo La Carretita, el hermano menor de La Carreta ubicado justo al lado (ambos se conectan por el patio, con entradas distintas). Ofrecen un menú más corto, pero con la misma calidad de insumos que el restaurante original.

Dirección: Av. Rivera Navarrete 740, San Isidro. @lacarretaperu.

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