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Año Nuevo: ¿cómo proteger a tu mascota de los peligros de las fiestas de fin de año?
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Año Nuevo: ¿cómo proteger a tu mascota de los peligros de las fiestas de fin de año?

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son la máxima expresión de la unión, la solidaridad, el reencuentro y la celebración en Son días en los que la se llena de luces, adornos, visitas, aromas especiales y momentos que queremos atesorar por el resto de nuestra vida. Y en ese núcleo familiar—cada vez con más fuerza—nuestras ocupan un lugar protagónico, ya que son parte esencial del hogar, las rutinas y también las celebraciones.

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Sin embargo, aquello que para nosotros es símbolo de alegría y festejo, para ellos puede convertirse en una fuente importante de , miedo y riesgo. Por eso, si la familia es el eje central de estas fiestas, asegurarnos de que nuestros compañeros de cuatro patas vivan unas festividades seguras y agradables no debería ser un detalle menor, sino una prioridad.

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Juan Carlos Fangacio

Y es que no se trata solo de “tener cuidado”, sino de anticiparnos. Según explicó Cecilia Padilla, médica veterinaria especializada en dermatología veterinaria y medicina felina, y directora médica de la Veterinaria PetyLab a , “la mayoría de accidentes para nuestras mascotas pueden ocurrir durante estas fechas. Por eso, es clave trabajar la prevención antes de que llegue el día, sin esperar a una emergencia para recién tomar medidas”.

Las mascotas son seres que están más expuestos y que tienen mayor sensibilidad a los cambios del entorno. Por ejemplo, tienen un mucho mayor que el nuestro, por lo que los ruidos estruendosos de la pirotecnia pueden causarles un miedo extremo, estrés, e incluso un daño a nivel del tímpano.

“Durante esta época aumenta significativamente la pérdida de mascotas, ya que muchas huyen desorientadas por el miedo a los fuegos artificiales y al bullicio propio de las celebraciones, exponiéndose así a accidentes o quedando lejos de su hogar. Además, el movimiento habitual de estas fechas —visitas, reuniones, cambios de rutina o viajes— puede elevar aún más sus niveles de estrés”, advirtió la experta.

A esto se suman situaciones menos visibles, pero igual de frecuentes. De acuerdo con el médico veterinario Pedro Ramos, durante las fiestas las mascotas suelen sentirse atraídas por la cena navideña y los restos de comida, como por ciertos elementos decorativos, por lo que, si no se toman precauciones, podríamos poner en riesgo su salud.

La casa en modo fiesta y sus riesgos

Más allá de ese ambiente festivo que respiramos, para nuestras mascotas el hogar puede convertirse en un entorno lleno de riesgos silenciosos. Los médicos veterinarios coincidieron en que muchos de los accidentes ocurren justamente por subestimar la curiosidad natural de nuestros engreídos.

Uno de los principales peligros son las luces y conexiones eléctricas. Como destacó la doctora Padilla, especialmente los —por su instinto explorador— y los perros jóvenes o cachorros tienden a morder, lamer o manipular cables y enchufes, lo que puede derivar en obstrucciones, descargas eléctricas e incluso electrocuciones. Para reducir este riesgo, se recomienda fijar bien los cables a la pared, cubrirlos con canaletas protectoras, evitar dejarlos colgando o al alcance del suelo y desenchufar las luces cuando no haya supervisión. Además, optar por luces certificadas, de bajo voltaje y con cables reforzados puede marcar una gran diferencia.

Lo que para nosotros es celebración, para ellos puede ser confusión. Pequeños cambios en casa ayudan a que se sientan seguros.
Lo que para nosotros es celebración, para ellos puede ser confusión. Pequeños cambios en casa ayudan a que se sientan seguros.

Las decoraciones navideñas también representan una amenaza frecuente, ya que muchos contienen purpurina o microplásticos que se deprenden con facilidad y pueden ser ingeridos sin que los tutores lo noten, provocando intoxicaciones. “Por ejemplo, las bolas y otros objetos colgantes del árbol pueden provocar atragantamiento, y si se rompen, causar cortes o heridas. En estos casos, sería mejor priorizar adornos más grandes, resistentes, no tóxicos y colocarlos en zonas altas o fuera del alcance de nuestras mascotas”, sostuvo la experta de la Veterinaria PetyLab.

Otro punto delicado es el uso de disfraces. Aunque pueda parecer gracioso e inofensivo, muchos están hechos con materiales sintéticos que no permiten una adecuada ventilación. Usarlos por periodos prolongados puede generar dermatitis, excoriaciones o incluso un golpe de calor, considerando que los perros y los gatos tiene una temperatura corporal más alta que la humana, por lo que perciben el calor con mayor intensidad. Lo ideal es probar estos trajes un par de días antes, verificar la talla y el material y, si se usan, que sean solo por un momento breve —por ejemplo, para una foto— y retirarlos de inmediato.

Las plantas y los arreglos florales típicos de estas fiestas tampoco están libres de riesgo. La flor de pascua, muy común en Navidad, puede provocar vómitos y diarrea si es ingerida. Otras flores, como los lirios, resultan especialmente peligrosas para los gatos, ya que pueden causar , pérdida de conocimiento e incluso comprometer órganos vitales.

“Como tutores debemos saber reconocer las señales de alerta ante una posible ingestión de adornos o sustancias tóxicas. Por lo general, los primeros síntomas suelen ser gastrointestinales: salivación excesiva, náuseas, vómitos, diarrea, inapetencia o malestar general. También pueden aparecer signos alérgicos como lagrimeo, estornudos o erupciones en la piel, especialmente visibles en zonas con menos pelaje, como el abdomen. En casos más graves, pueden presentarse temblores, espasmos, pérdida de conocimiento o incluso un shock anafiláctico, una situación de emergencia que requiere atención veterinaria inmediata”, recalcó Cecilia Padilla.

Lo que nunca debe llegar a su plato

Durante la , es común querer compartir con nuestras mascotas aquello que hay en la mesa. Sin embargo, muchos de los alimentos típicos de estas fechas pueden representar un riesgo para su salud.

Entre los que nunca debemos ofrecerles a nuestros peludos se encuentran:

  • Uvas y pasas: Ambas pueden generar nefrotoxicidad, es decir, daño a los riñones.
  • Chocolate y productos que lo contengan: Este posee teobromina, una sustancia tóxica para las mascotas que afecta principalmente al hígado.
  • Panetón y dulces navideños: Además del chocolate, contienen azúcares, harinas y frutas confitadas que pueden causar intoxicaciones, alteraciones digestivas y disbiosis, una alteración de la microbiota intestinal.
  • Alimentos con aderezos y aliños: Mayonesa, salsas, macerados y condimentos no pueden ser metabolizados adecuadamente por perros y gatos, y su consumo puede derivar en pancreatitis o insuficiencia hepática.
  • Ensaladas preparadas: Aunque parezcan saludables, suelen llevar aliños, sal y otros ingredientes que irritan su sistema digestivo.

“Uno de los errores más comunes es pensar que “un pedacito no hace daño”. No obstante, incluso pequeñas cantidades pueden generar vómitos, gases, acidez o problemas gastrointestinales más severos, especialmente cuando se trata de alimentos que no forman parte de su dieta habitual”, alertó la médico veterinaria.

Además, es fundamental respetar el de nuestros cuadrúpedos, ya que hacerlos esperar hasta la medianoche, podría aumentar la secreción gástrica y favorecer la aparición de gastritis. Si a eso le sumamos la ingesta de alimentos condimentados, el riesgo de malestar digestivo se incrementa notablemente.

Por eso, si queremos incluirlos de una manera segura en la celebración, la especialista recomendó ofrecerles puré de camote o de manzana hechos en casa y sin ningún agregado, puesto que los productos industriales o de larga duración suelen contener conservantes que no son adecuados para su organismo.

Incluso es posible compartir un poco de pavo, siempre que se separe previamente una porción sin aderezos ni macerados, cocida de la misma forma, pero totalmente natural. Otra alternativa es preparar snacks caseros, como gelatina de patitas o vísceras horneadas, que les permitan disfrutar de la noche sin poner en riesgo su salud.

Un descuido con la comida o la decoración puede convertirse en un gran riesgo. Prevenir también es una forma de amar.
Un descuido con la comida o la decoración puede convertirse en un gran riesgo. Prevenir también es una forma de amar.

Cuando el ruido se convierte en miedo y estrés

Lo que para muchos son unos minutos de diversión, para las mascotas puede convertirse en una experiencia profundamente angustiantes, ya que los fuegos artificiales no solo generan un susto pasajero, sino que activan una respuesta biológica intensa y prolongada que impacta en su salud física y emocional.

Según la doctora Padilla, frente a situaciones de miedo o peligro, el organismo de nuestras mascotas libera , la llamada hormona del estrés. Este incremento no ocurre únicamente cuando estallan los fuegos artificiales, sino que— según estudios—el cortisol puede empezar a elevarse horas antes del evento, cuando el animal percibe cambios inusuales en su entorno: más movimiento en casa, ruidos en la calle o una atmósfera distinta a la habitual.

Además, si bien el momento más crítico suele darse alrededor de la medianoche, el impacto no termina cuando cesan los cohetes, puesto que el cortisol puede mantenerse elevado entre 48 y 72 horas, lo que explica por qué muchos animales siguen alterados incluso días después.

“Una de primeras manifestaciones del estrés es el jadeo constante, tanto en perros como en gatos. En el caso de las aves, el miedo puede expresarse a través de aleteos desesperados y movimientos bruscos dentro de la jaula, con un riesgo real de lesiones graves o incluso muerte. Otra conducta frecuente es la búsqueda desesperada de refugio: corren sin parar intentando aislarse del sonido, lo que puede provocar accidentes al chocar contra mamparas, mesas de vidrio u otros objetos. También pueden aparecer ladridos persistentes, agitación extrema e incluso riesgo de paro cardíaco en casos severos”, resaltó Pedro Ramos.

En medio de ese pánico, el instinto de huida se intensifica, provocando que muchas mascotas se pierden. Por eso, medidas preventivas como placas de identificación con nombre y teléfono, asegurar puertas y ventanas, o enmallar jardines abiertos, son claves para evitar fugas y pérdidas.

Frente a este escenario, la preparación marca la diferencia. Si bien no existe un producto milagroso que elimine el miedo o evite por completo la elevación del cortisol, sí hay herramientas que ayudan a reducir su impacto. Entre ellas, Padilla mencionó el uso de suplementos a base de triptófano, un aminoácido que favorece la producción de serotonina, neurotransmisor asociado a la calma y el bienestar.

También podemos darles gotas de , infusiones de valeriana o manzanilla, así como emplear —en presentación spray, collar o difusor—para ayudarlos a disminuir sus niveles de estrés.

A esto se suma la importancia de habilitar un refugio seguro. El lugar que la mascota suele elegir cuando se asusta—debajo de la cama o un rincón específico—debe acondicionarse con su cama, juguetes, agua y, de ser posible, una prenda usada del tutor, cuyo olor le brinde contención. También existen estrategias como contenciones físicas suaves, algodones en las orejas o audífonos con cancelación de ruido, pero solo funcionan si el animal ha sido acostumbrado previamente; usarlos por primera vez el mismo día del evento puede generar aún más estrés.

Igualmente,los expertos aconsejan acompañar a las mascotas durante los picos de ruido. La presencia del tutor principal es clave para transmitirles seguridad. A menudo, basta con permanecer a su lado manteniendo la naturalidad, sin sobreactuar, para reducir significativamente su estrés.

Sin embargo, un método que debemos evitar, sobre todo, sin indicación de un especialista como un etólogo, neurólogo o cardiólogo es administrar gotas tranquilizantes. Según advirtió la doctora Padilla, muchos de estos productos contienen acepromazina, un sedante con efecto disociativo que no reduce el miedo ni la ansiedad. Aunque la mascota parece calmada, en realidad permanece consciente, con el cuerpo paralizado, lo que puede provocar colapsos, convulsiones o incluso un paro cardíaco.

Las fiestas también pueden ser tranquilas para ellos. Crear un espacio seguro es el mejor regalo que podemos darles.
Las fiestas también pueden ser tranquilas para ellos. Crear un espacio seguro es el mejor regalo que podemos darles.

Cómo actuar sin improvisar

Ante una emergencia, lo primero es entender que no todas las situaciones se manejan igual. Para Padilla y Ramos, la clave está en identificar qué está pasando, actuar con calma y ganar tiempo hasta llegar al veterinario.

Evalúa lo básico

  • Verifica que tu mascota esté respirando correctamente y tenga buena ventilación.
  • A veces el foco está en el vómito o el dolor, pero la respiración inadecuada puede pasar desapercibida y ser más grave.

Problemas gastrointestinales

  • Si hay un solo vómito, podría tratarse de una regurgitación o algo que le cayó mal.
  • Si sospechas ingestión de algo tóxico: Ten a la mano carbón activado, un absorbente de toxinas que se administra disuelto en agua, con jeringa o cucharas. Solo es útil dentro de los primeros minutos tras la ingestión; después de una o dos horas ya no brinda ningún beneficio.
  • Si hay dos o más vómitos en menos de una hora, babeo constante o temblores, no es normal: requiere atención veterinaria.

Quemaduras

  • El manejo depende de la zona afectada (patas, cuerpo o boca).
  • Lava la lesión con suero salino (ideal) o, en su defecto, agua hervida fría.
  • El objetivo inicial es limpiar la herida, refrescar la zona y bajar la temperatura.
  • En quemaduras superficiales, el lavado puede ser suficiente mientras te diriges al veterinario.
  • Puedes aplicar hidrogeles refrescantes con antiséptico, que ayudan a mantener la herida húmeda de forma temporal.
  • Nunca coloques aceite, cremas caseras u otros productos, ya que pueden empeorar la lesión.
  • Las quemaduras de segundo y tercer grado siempre son de emergencia.

Sangrados

  • Aplica presión directa y firme sobre la herida durante al menos un minuto.
  • Usa gasas, apósitos o vendas del botiquín.
  • Si el sangrado no se detiene, es probable que necesite sutura u otro manejo médico urgente.

Convulsiones, espasmos o pérdida de conciencia

  • Señales de alerta: temblores intensos, ojos en blanco, mirada desviada y desorientación.
  • No intentes medicar ni estimular.
  • Traslado inmediato a emergencia veterinaria.

Ansiedad extrema o miedo intenso

  • El pánico prolongado puede desencadenar crisis de ansiedad que requieren manejo médico.
  • Si los síntomas persisten incluso después de que el estímulo (ruido o fuegos artificiales) desapareció, no es solo estrés pasajero.

“Tener un puede ser clave entre una complicación grave y llegar a tiempo al veterinario. Por eso, este debería incluir: suero salino, carbón activado, hidrogeles para quemaduras, gasas, apósitos y vendas, paños húmedos (idealmente con ácido hipocloroso), tijera y arnés o correa. Además, es esencial contar con el contacto de una veterinaria de emergencia y no solo con el del médico de cabecera”¸ enfatizó la experta de PetyLab.

Otras recomendaciones

Ajustar sus rutinas

Según Pedro Ramos, para reducir el estrés es recomendable aumentar la duración y la frecuencia de los paseos para ayudarlos a liberar energía, que lleguen más cansados y se mantengan emocionalmente equilibrados. Lo ideal es realizar paseos de entre 50 y 60 minutos, lo que favorece un mejor descanso y una menor reactividad ante estímulos como ruidos o visitas.

Si se queda sola

Cuando no es posible acompañarla durante las celebraciones, es fundamental dejarla en un ambiente seguro y cerrado, con todo lo que necesita: agua, alimento, su cama y su juguete favorito. Un detalle clave es dejarle una prenda de la persona con quien tiene mayor vínculo, ya que esto puede ayudar a reducir la ansiedad por separación.

Visitas y reuniones sin abrumarlos

Es necesario preparar también a la familia y a los invitados. El respeto por el espacio de las mascotas es primordial, ya que no todos los perros o gatos disfrutan de los abrazos o del contacto físico inmediato, y forzarlos puede provocarles más estrés.

“Si un gato tiene un lugar habitual para descansar, como un sillón, ese espacio debe respetarse incluso durante las reuniones. En el caso de visitas con , es clave explicarles que las mascotas necesitan tiempo para adaptarse y que no deben ser manipuladas sin supervisión. Separarlos cuando no hay confianza previa es una medida preventiva que protege tanto a los niños como a los animales”, concluyó la doctora Padilla.

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