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Historias de carteros: ¿cómo sobrevive este viejo oficio en la era del Internet?
El viejo oficio de transportar cartas ha cambiado muchísimo en los últimos años, con el crecimiento del comercio electrónico. Hoy, los carteros llevan sobre todo paquetes, sea en bicis, motos y modernas camionetas por el Perú. Estas son sus historias
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
Angles Ward trabaja en Serpost desde la creación de esta entidad de correos hace 30 años. Desde esa fecha reparte correspondencia en Jesus María. Ahora último reparte paquetes. (Foto: Giancarlos Shibayama).
La clásica estampa de Jaimito, el cartero, el personaje de “El Chavo del Ocho” que llevaba la correspondencia a la vecindad, es una imagen que ya no se puede repetir. En el Perú, hasta los años 80, todavía era posible ver a estos hombres casi siempre mayores y uniformados, con saco marrón, corbata y quepí, andando por las calles de Lima con sus grandes morrales colgando del brazo. Eran los carteros de a pie, figuras queridas en el barrio por ser los portadores de noticias familiares. Nada más grato que recibir una carta de un ser querido. Nada más triste que ver a un cartero alejarse sin haber tocado la puerta. Esos tiempos, así como los conocíamos, han cambiado.
“Cuando yo empecé como cartero a los 18 años, repartía cien cartas al día y a pie. Hoy se tiene que hacer en bicicleta, moto o camioneta. Y en esa época, el vínculo con las personas era más cercano. La gente esperaba nuestras visitas y a veces nos contaban sus problemas”, recuerda Angles Ward (55), cartero en Servicios Postales del Perú (Serpost), entidad estatal que este 2024 cumple 30 años desde que empezó a operar como la sucesora de la antigua Dirección General de Correos y Telégrafos.
LIMA, 21 DE ENERO DE 1971
INFORME SOBRE EL TRABAJO DE LOS CARTEROS EN LA CIUDAD DE LIMA. ENTREGA DE CORRESPONDENCIA.
FOTO: EL COMERCIO
/ EL COMERCIO
Con tanto tiempo en el servicio, Angles está cargado de historias: “Uno con el tiempo se conoce a todos, a las familias, ves crecer a los hijos. Me acuerdo de una señora a la que siempre le llevaba cartas de sus hijas, que vivían en Italia. Y un día, una de las hijas vino a la oficina. Me dijo que su mamá estaba mal y quería verme. Cuando llegué, la señora se emocionó, aunque no podía hablar. La hija me explicó que yo le daba muchas alegrías a su madre con las cartas. Ese fue un momento muy emotivo”.
En todas estas décadas, Angles fue testigo de varias disrupciones en su oficio, como la llegada de Internet y el correo electrónico, que amenazaron con poner fin al negocio. “Eran tiempos de confusión”, señala. El envío de cartas escritas se redujo a su mínima expresión, y por un momento los carteros parecían destinados a la obsolescencia. Pero, de pronto, recibieron una ayuda inesperada.
De carteros a “paqueteros”
El asunto ocurrió poco antes de la pandemia, pero fue durante esta que el fenómeno explotó y se hizo mucho más patente. De pronto, la gente empezó a usar el correo para enviar y sobre todo recibir sus compras por Internet. El viejo cartero se convirtió así en un “paquetero”, una persona que todos los días reparte alrededor de 50 paquetes de tiendas virtuales, como Amazon, AliExpress y Temu, la aplicación china que está en boga por estos días. Usar un morral ya era imposible, por el tamaño de los envíos.
Recorrido por la central Serpost ubicada en distrito de Los Olivos. Haya miles de paquetes de comercio electrónico de Temu y Ali Express llegan para ser repartidos por todo el Perú. (Foto: Hugo Pérez).
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > HUGO PEREZ
Una visita a la inmensa central que tiene Serpost en el distrito de Los Olivos permite confirmar la actual locura del comercio electrónico. El lugar es un inmenso puerto, similar a un hangar de dos pisos, en donde pedidos de todo el mundo llegan para ser repartidos a las regiones del Perú. Hace diez o quince años, el personal presente se dedicaba a clasificar pequeñas cartas, pero hoy lo que tramitan, en efecto, son paquetes, medianos y grandes, que llegan desde el aeropuerto Jorge Chávez. Donde uno ponga la vista puede ver las bolsas blancas de Temu, que prefieren este método de embalaje en lugar de las cajas de cartón. Esta realidad ha supuesto un cambio logístico para los carteros, que deben usar costales para repartir la mercadería.
Según datos de Serpost, entre 2010 y 2012, el comercio electrónico representaba menos del 5 al 10% de los ingresos de la compañía, mientras que el resto provenía de documentos, como sobres y cartas. Con el auge de la digitalización, esto empezó a cambiar. Entre 2015 y 2017, el comercio electrónico despegó significativamente. Posteriormente, la digitalización impulsada por la pandemia obligó a replantear el negocio. Antes, el mercado postal manejaba alrededor de 250 millones de envíos anuales, de los cuales el 90% eran documentos. Sin embargo, el COVID-19 aceleró la transformación digital, reduciendo el mercado postal a apenas 50 a 70 millones de envíos anuales, con un 40% de documentos. El resto corresponde al comercio en línea.
Angles Ward hace un recorrido por Jesús María en bicicleta. Según el tamaño de los paquetes, puede usar una moto y hasta una camioneta. (Foto: Giancarlo Shibayama)
/ Giancarlo Shibayama
El oficio de cartero no está exento de algunos riesgos. En algunas zonas peligrosas de Lima, lamentablemente, muchos servidores postales tienen que lidiar a diario con la delincuencia. Otras amenazas, no menos comunes, son los perros. Cada cartero tiene una historia personal con ese asunto, desde mordidas hasta pantalones desgarrados. Angles relata que en el pasado la forma en que se ganaba a los canes, para que no atentasen contra su integridad o la de los envíos, podía ser con galletas. Así le dejaban hacer su trabajo. Algunos perros se hacían luego sus amigos y lo saludaban, si lo veían pasar. Otro cartero, como Luis Refulio, quince años en el servicio, cuenta que algunos compañeros salían con una pequeña vara, solo para defenderse de los canes malvados.
Los carteros podrían ser los herederos de los antiguos chasquis, los mensajeros incas, pero su profesión sigue evolucionando. Hoy en Serpost los llaman “oficiales postales”, pues además de repartir hacen otro tipo de trabajos como clasificación. El trabajo mismo ha evolucionado bastante. Antes un usuario solicitaba un paquete y prácticamente se persignaba con la esperanza de que este llegara a sus manos. Hoy en Serpost se puede hacer monitoreo en línea de los pedidos, y saber dónde están estos, para mayor tranquilidad de todos. A pesar de todos los cambios, el compromiso de los carteros continúa siendo esencial para garantizar lo importante: que cada paquete llegue con bien a su destino.
La Opinión
Alexander Infantes, gerente general de Serpost
"El cartero es más que un medio para llevar un documento de un lugar a otro. Su rol es fundamental en el propósito de comunicar y conectar a los peruanos, tanto dentro del país como con el resto del mundo. Hoy, el cartero es conocido como oficial postal. Este cambio refleja una evolución, pues ha dejado de trasladar principalmente cartas, adaptándose al gran cambio que trajo consigo la digitalización, la cual casi eliminó la correspondencia tradicional. En respuesta, el cartero se ha adaptado al mundo del comercio electrónico transfronterizo, un fenómeno que ha tenido un impacto enorme en los últimos 15 años, impulsado por las grandes plataformas asiáticas y americanas. A pesar de estos cambios, el cartero sigue siendo un actor fundamental, ya que sigue generando confianza entre las familias y usuarios. Este año, en el que cumplimos 30 años, haremos algunos anuncios. Uno de ellos será la oficina postal virtual, que permitirá a los usuarios hacer un pre-checking de sus envíos en casa, minimizando así el tiempo de espera".