Cuando se trata de pasar sus genes a la siguiente generación, el playerito pectoral ( Calidris melanotos ) no escatima esfuerzos. Y es que esta pequeña que no sobrepasa los 100 gramos de peso es capaz de volar miles de kilómetros en un mes con tal de aparearse con el mayor número de hembras posible.

La hazaña no es menor si tomamos en cuenta de que antes del inicio de la temporada reproductiva en el norte de Alaska, los playeritos venían volando desde América del Sur, donde pasan la mitad del año mientras es invierno en el hemisferio norte.

Como la temporada de reproducción se prolonga por entre cuatro y seis semanas, estas tienen que aprovechar el tiempo al máximo.

Competencia

Este comportamiento nunca había sido observado antes. "Antes de hacer este descubrimiento se pensaba que las (machos y hembras) migraban desde la región invernal y llegaban a un solo sitio en el que se reproducían durante ese año", explicó Bart Kempenaers, coautor del estudio que monitoreo los movimientos de 120 pájaros.

La necesidad de cambiar de sitio se explica por la dura competencia por las hembras que existe entre este grupo de aves. Los machos que se quedan en un solo sitio tienen pocas chances de copular.

Esta estrategia, "les permite evaluar las posibilidades locales y, si no son buenas, se trasladan al siguiente lugar", añadió Kempenaers.

En opinión de los científicos, es posible que este comportamiento se repita en otras especies en las que los machos se concentran en la búsqueda de parejas y no se ocupan del cuidado de las crías.

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