Por Mireya Peredo

Doce años han pasado desde que Instagram llegó a nuestras vidas. Doce años de un sinfín de actualizaciones, estrés causado por los inestables algoritmos y mucha información; tal vez hasta en exceso. Probablemente nuestra relación con esta red social sea de amor-odio; pero lo cierto es que negar que forma parte de nuestra vida sería una gran mentira. Aunque TikTok continuamente se muestra como un fuerte rival, sabemos que el cariño (e influencia) de Instagram como plataforma que llegó primero a la era digital está a otro nivel. Su impacto es tal que durante todos estos años ha venido moldeando nuestros hábitos de consumo, nuestra estética y nuestras referencias de moda y estilo.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: