Por Lilia Córdova Tábori

Excavadoras y grúas que transportaban grandes tubos rompieron los suelos y la tranquilidad del parque de la Exposición. Era marzo de 1966 cuando se comenzó a renovar el sistema de abastecimiento de agua en Lima. Por esas épocas, más de 2 millones de habitantes necesitaban agua potable. Se realizaron excavaciones de 12 metros de profundidad para luego tender la nuevas tuberías troncales. Los trabajos se extendieron en Breña por el jirón Restauración, avenidas Perú y Arica; en San Isidro por los jirones Alvarez Calderón, Camino Real, las avenidas el Golf, Las Palmeras, Javier Prado y Salaverry. Otro de los frentes llegaba hasta La Atarjea. Las autoridades de la época pedían comprensión por los dos años de trabajo en los que el tránsito y la limpieza se verían afectados.

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