En medio del sofocante calor de este verano, una práctica ancestral resurge con fuerza entre atletas y entusiastas del bienestar: la inmersión en hielo. Esta práctica, que atrae a cada vez más personas, se basa en el método Wim Hof, que combina técnicas de respiración y exposición al frío extremo para ampliar los límites personales, mejorar la salud y fortalecer la condición física.