Por Miguel Villegas

Dice Jorge Arriola, ‘Chupo’, que esa tarde Lolo estaba ilusionado, como tantas otras veces, risueño y con ese ácido buen humor. Estaba en la cancha que él mismo inauguró el 20 de julio de 1952, con ese sello incombustible que tienen los goleadores de todos los tiempos: le hizo tres goles a la Universidad de Chile. Ya antes había anotado 25 en 32 partidos con Perú. El periodista Daniel Peredo decía esto, cada vez que se lo preguntaban: Lolo Fernández debe estar en el libro de los récord Guinness. Es el único futbolista sudamericano que jugó por su club el día de la inauguración del estadio con su nombre, y esa misma tarde fue goleador”.