La Dirección General de Salud Ambiental (Digesa), del Ministerio de Salud, ordenó que las empresas que utilicen el colorante tartrazina (amarillo 5) incluyan en sus etiquetas la advertencia “Contiene tartrazina”, escrita en letras mayúsculas y en negrita.
La Dirección General de Salud Ambiental (Digesa), del Ministerio de Salud, ordenó que las empresas que utilicen el colorante tartrazina (amarillo 5) incluyan en sus etiquetas la advertencia “Contiene tartrazina”, escrita en letras mayúsculas y en negrita.
Esta disposición responde a una sentencia judicial vigente desde 2020 y tiene como objetivo alertar al consumidor sobre los posibles efectos adversos de este aditivo, entre ellos, reacciones alérgicas e hiperactividad en niños.
De acuerdo con el comunicado oficial, sustentado en la resolución del Décimo Juzgado Constitucional de Lima y ratificado por la Tercera Sala Civil,todos los productos que contengan tartrazina deberán agregar también la leyenda: “uso recomendable de hasta 7.5 mg/kg peso/día”.
Asimismo, la Digesa otorgó un plazo de 365 días calendario para que las empresas agoten el stock de etiquetas actuales y actualicen sus envases conforme a la nueva normativa.
Comunicado de la Digesa por el uso de tartrazina en alimentos procesados
Tartrazina: un aditivo presente en cientos de productos
La tartrazina es un colorante artificial de uso extendido en la industria alimentaria. Se encuentra comúnmente en golosinas, cereales, bebidas gaseosas, postres, gelatinas, papas fritas, productos de panadería y snacks infantiles.
La nutricionista Pierina Papadópulos advirtió en una entrevista para Canal N que este aditivo puede resultar tóxico, especialmente si se consume con frecuencia desde edades tempranas.
Digesa pide a marcas dejar de usar el colorante amarillo 5. Advierten sobre los riesgos del consumo frecuente de productos que contienen el colorante artificial tartrazina
Señaló, además, que su ingesta excesiva está relacionada con reacciones alérgicas, hiperactividad en niños y posibles alteraciones neurológicas como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
“La mayoría de padres no relaciona estos síntomas con los alimentos, lo que dificulta identificar la causa real del malestar en sus hijos”, indicó Papadópulos, quien también cuestionó el plazo otorgado a la industria para realizar el cambio. “Un año es demasiado. Países como Noruega o Suecia ya lo prohibieron totalmente”, sostuvo.
Como parte de esta disposición, Digesa pidió a las empresas reemplazar progresivamente la tartrazina en sus productos por otros aditivos permitidos en el Codex Alimentarius, dando prioridad a aquellos alimentos dirigidos a niños y niñas.
Este proceso debe realizarse conforme a lo establecido en el Texto Único de Procedimientos Administrativos (TUPA 31).
De otro lado, expertos en nutrición proponen reemplazar el colorante sintético por opciones naturales como la cúrcuma o el betacaroteno, ingredientes que no solo aportan color a los alimentos, sino que también ofrecen beneficios antioxidantes y antiinflamatorios.