Luis Peirano ha concedido 15 minutos de tolerancia, y cuando los relojes anuncian las 7:15 de la noche, el ensayo número 35 de “El gran teatro del mundo” está por comenzar. Silencio absoluto en el set de televisión de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la PUCP. El Autor va a hablar.

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“Hermosa compostura”. Así empieza a retumbar, grave y sonora, la voz de Alberto Ísola, quien minutos antes nos compartió su alegría de ser debutante en el rol de El Autor, que en versión anterior encarnó el recordado Ricardo Fernández. El destacado actor resume así su papel: “El de Calderón de la Barca es un dios muy de su época, es un señor feudal. Justo, eso sí. Con Lucho [Peirano, el director] hemos trabajado algo más cercano al mundo contemporáneo. Es alguien que tiene una sensación de la justicia, que no se la toma tan a la tremenda, que tiene una visión más humanista y más moderna. Hemos pensado mucho en el papa Bergoglio, y eso me gusta mucho también”.

Ísola, o El Autor, viste una túnica blanca, de largas y pesadas mangas. La prenda ha sido reciclada y no forma parte del para esta monumental puesta en escena. Una hora antes del ensayo, ella y sus colaboradores se apuraron probando los vestidos al ballet y los pantalones a las cortes; ciñeron los harapos para El Pobre (Jorge Villanueva Bustíos) y ajustaron el traje de El Rico (Jaime Lértora). Confirmaron el entalle de las piezas de El Niño que Nunca Nació (Alejandra Bouroncle). Y aguardaron a La Hermosura (Mónica Sánchez), quien se hizo esperar. Más temprano, antes que los otros llegaran, arribó el joven Rey (Gabriel Gil), quien durante el ensayo practicó con la capa, que era roja y real. En una versión pasada de “El gran teatro del mundo”, esta simbólica pieza envolvió de autoridad al hoy ministro de Cultura, Salvador del Solar.

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TEATRO AL AIRE LIBRE
Esta es la cuarta vez que Luis Peirano dirige “El gran teatro del mundo”, el auto sacramental escrito por Pedro Calderón de la Barca en el que también actuó, allá por 1967, cuando la Pontificia Universidad Católica del Perú celebró sus 50 años de fundación.

Aquella fue la primera vez que Lucila Castro de Trelles vio la obra. “Fue realmente impactante. Quedé deslumbrada al ver a Pablo Fernández haciendo el papel de El Autor, a Ricardo Blume como El Pobre, a Saby Kamalich interpretando a La Hermosura, y dirigidos por Ricardo Roca Rey”, recuerda la historiadora.

Tres décadas después, en los 80 años de la PUCP, ella y Peirano coincidieron en la idea de proponer a Salomón Lerner el montaje de esta obra del siglo XVII que aborda desde un enfoque religioso el teatro de la vida, donde un autor crea el mundo y da vida a los personajes que actuarán en él, en función de los roles que se les asigna.

Aquella presentación de 1997, en el atrio de la Catedral de Lima, fue un éxito que la dupla replicó dos veces más: en 1999, para celebrar la llegada del nuevo milenio, y en el 2004, con motivo de la Reunión Anual de la Asamblea de Gobernadores del BID.

Otra obra maestra de Calderón de la Barca, “La vida es sueño”, volvió a reunir a Peirano y Castro en el 2007, para conmemorar los 90 años de la PUCP, en el atrio de la iglesia San Francisco. A este escenario regresan ahora para celebrar los 100 años de la casa de estudios que apoyó sus sueños e iniciativas.

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NOVEDADES EN ESCENA
Con el recuerdo de quienes ya no están –Aristóteles Picho (El Pobre), Ricardo Fernández (El Autor) y Américo Valdez (El Labrador)–, vuelve a montarse en Lima un renovado “El gran teatro del mundo”, con 350 actores en escena y la participación del Coro Nacional de Niños, el Coro de Madrigalistas de la PUCP, el ballet Andanzas, el ballet flamenco Alma Gitana, la caballería presidencial Mariscal Nieto, comparsas y el grupo Yuyachkani.

Lucila Castro detalla que este año habrá novedades que marcarán la diferencia de los montajes pasados. Una de ellas es la renovación de vestuario (Fátima Arrieta toma la posta de la recordada Mocha Graña en estos asuntos). Además, casi no habrá elementos de escenografía gracias al recurso visual del ‘mapping’ (proyección de imágenes o animaciones sobre fachadas o superficies estáticas).

“También se incluirá un carro alegórico, que en días pasados paseamos por las calles de la Universidad Católica. Este sale pintado en los cuadros del Corpus Christi. Lo mandamos a hacer y lo usamos con el personaje de la Luz en ‘La vida es sueño’. Ahora lo vamos a usar en la procesión final para poner a una Virgen de Pomata, que será Sylvia Falcón, quien cantará, y habrá algo bonito”, adelanta Lucila Castro, elevando aun más la expectativa.

AL DETALLE

La producción de “El gran teatro del mundo” espera recibir en cada función a 2.700 personas, distribuidas en las zonas de plateas y tribunas. Habrá una función de preestreno el miércoles 26 de abril, en exclusiva para la comunidad PUCP (con 75% de descuento). Las del jueves 27 de abril al miércoles 3 de mayo, a las 8 p.m., serán para público en general (los suscriptores de El Comercio pueden acceder a un descuento de 15% presentando su DNI en los módulos de Teleticket). La producción aclara que el viernes 28 no habrá función, porque ese día en la iglesia San Francisco se celebra a San Judas Tadeo.

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