Este lunes, un incendio afectó los servidores del Reniec. Una sobrecarga eléctrica bastó para incendiar sus equipos y derribar de golpe los servicios de identificación de los que dependen decenas de entidades públicas y privadas. Un hecho que podría haber quedado como un incidente técnico superado en pocas horas paralizó todos los servicios que esta importante entidad tiene a su cargo.
Este lunes, un incendio afectó los servidores del Reniec. Una sobrecarga eléctrica bastó para incendiar sus equipos y derribar de golpe los servicios de identificación de los que dependen decenas de entidades públicas y privadas. Un hecho que podría haber quedado como un incidente técnico superado en pocas horas paralizó todos los servicios que esta importante entidad tiene a su cargo.
Producto de lo ocurrido, durante horas, el Banco de la Nación no pudo entregar tarjetas, abrir cuentas ni gestionar préstamos, porque toda operación que exige una validación biométrica quedó bloqueada. Migraciones suspendió la emisión de nuevos pasaportes, lo que perjudicó a miles de ciudadanos que acudieron el lunes para realizar dicho trámite. Asimismo, la Sunarp, la Sunat y otros organismos sufrieron intermitencias en su servicio debido a esta situación. En suma, un cortocircuito apagó, en la práctica, la identidad digital de todos los peruanos.
Lo sucedido el lunes nos deja en claro que el Perú está expuesto a una sobrecarga y que no se puede evitar que una falla puntual se convierta en un apagón general de servicios imprescindibles para la ciudadanía. Y es que una institución que administra información crítica –y cuyo servicio, además, suele presentar intermitencias en su labor diaria– no puede carecer de respaldo ni infraestructura alterna que garanticen la continuidad del servicio ante un fallo eléctrico, tecnológico o de cualquier naturaleza.
A lo descrito debe sumarse una interrogante que el Reniec aún no ha respondido: ¿hubo o no pérdida de información? La entidad indicó en un comunicado que la suspensión de sus servicios buscaba resguardar la información, pero el silencio sobre el estado real de sus bases de datos es inadmisible. Los peruanos tienen derecho a saber si su información está intacta o si, por el contrario, se perdió una parte del patrimonio registral que el Estado tiene la obligación constitucional de custodiar.
Otro tema no menos importante es el mantenimiento y adecuada infraestructura eléctrica sobre la que se sostienen los servidores del Reniec. Que una sobrecarga haya podido generar fuego revela, al menos, instalaciones no idóneas que no resisten una variación en el flujo eléctrico. Invertir en prevenir este tipo de situaciones no es un capricho, se trata del organismo que emite el DNI, registra nacimientos, matrimonios y defunciones, valida la identidad que sostiene al sistema bancario y elabora el padrón electoral.
Lo ocurrido no debería de quedar como un incidente atípico. El Reniec debe explicar públicamente qué falló, demostrar que la información está a salvo y construir, cuanto antes, una infraestructura que no se derrumbe con una sola chispa.