Cuando llegamos a la duda metódica de si realmente existen suficientes razones para sostener que menos es más, el ordenamiento jurídico peruano y la supremacía de la realidad nos muestran cómo la sobreproducción normativa nos encierra en un limbo jurídico, donde echar mano de un dispositivo legal puede convertirse en una leguleyada. Sin embargo, el legislador parece creer que aprobar más leyes se traduce en generar más salvavidas jurídicos, cuando no es así, pues el Perú necesita una ley para hacer cumplir otra ley. En esa línea, encontramos las famosas ‘vacatio legis’ y las denominadas “normas zombis”, aquellas que, pese a ser aprobadas, carecen de desarrollo reglamentario y dificultan su aplicación efectiva.
Es importante precisar que el sistema jurídico peruano aglutina un sinnúmero de regímenes y leyes especiales laborales. Tenemos desde las carreras especiales hasta los regímenes de la actividad privada y la carrera pública, además de una Nueva Ley Procesal del Trabajo que, desde su entrada en vigor en el 2010, ya no tiene nada de nueva.
Por lo tanto, resulta indispensable trabajar en una propuesta que contemple la aprobación de un Código del Trabajo que agrupe tanto los regímenes laborales como la parte adjetiva o procesal que regule su aplicación. Es bien sabido que el Perú necesita reglas claras para alcanzar un objetivo común: la justicia y la paz social en materia laboral. De ese modo, los operadores de justicia dejarían de enfrentarse a esa mixtura de normas confusas que dificulta resolver adecuadamente las causas laborales.