Por Hernán Medrano Marin

La emoción y el cariño de los peruanos por el Papa León XIV sigue latente pese a que ya han pasado cuatro meses desde su elección. El legado que ha dejado en nuestro país, sobre todo en Chiclayo, genera que muchos compatriotas busquen la forma de acercarse lo más que se pueda al Sumo Pontífice durante sus diligencias, y así al menos recibir su bendición, un saludo o poder observarlo de lejos. A cambio de ello, lo que menos esperan es recibir un trato discriminatorio y prepotente por parte del cuerpo policial encargo de su seguridad. Esto fue lo que denunció haber vivido una peruana durante su estadía en Roma (Italia).

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