Por Lilia Córdova Tábori

“No volverán a circular más los tranvías en Lima”, anunciaba El Comercio en 1965. La huelga de operarios terminó por liquidar a la antigua Compañía Nacional de Tranvías. Las máquinas terminaron en los talleres como chatarra, enmohecidas y silenciosas. Algunas como la de esta postal de 1968 tuvieron la suerte de terminar sus días frente al mar.

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