“En los próximos cinco años vamos a transformar el Callejón de Huaylas”, afirma Checa. (Foto: GEC)
“En los próximos cinco años vamos a transformar el Callejón de Huaylas”, afirma Checa. (Foto: GEC)
Lucero Chávez Quispe

El , uno de los frutos con mayor potencial de crecimiento, es también el corazón del ambicioso proyecto de la llamada Agrícola Athos, en la sierra de Caraz. Checa explica el plan de diversificación de los cultivos de la empresa, así como el impacto del en su sector.

—¿Cómo cambió su rol en la empresa en estos 35 años?

En un inicio, la empresa estuvo a cargo de tres personas: mi padre, mi hermano Manuel y yo. Mi padre empezó de cero, a los 60 años, con 18 hectáreas en Ica. Él y mi hermano veían la parte del campo; y yo era el que cobraba el dinero y veía la parte comercial. Luego vino la etapa de empresa en marcha e hicimos una serie de ‘joint ventures’ con empresas españolas, inglesas y norteamericanas. Ahí mi rol era gerencial y asumir la parte comercial. Después vino una tercera etapa para jugar en las grandes ligas, con un esquema mucho más corporativo, que ya no dependía tanto de los miembros de la familia.

—Entonces profesionalizó la empresa.

Desde hace 10 años que la gerencia ya está en manos de profesionales. La empresa está embarcada en un programa de tres años con una firma auditora de primer nivel. Hemos sumado en los últimos dos años seis empresas en una sola. Pero esto no significa que yo no esté involucrado en la empresa; viajo continuamente a los campos. Aunque ya no tenga roles ejecutivos directos, siempre estoy participando pues estamos embarcados en proyectos ambiciosos.

—¿Cómo ha jugado la coyuntura del país en el crecimiento de la empresa?

La empresa siempre ha estado en crecimiento, no estamos sujetos a las recesiones o contracciones locales. Más bien, lo que influye son factores externos.

—¿Cómo han diversificado su oferta en estos años?

La empresa fue pionera del espárrago verde fresco hace 35 años. Pero hoy ya no representa ni el 10% de las exportaciones. En este período, la empresa se ha reinventado ya un par de veces, y ahora tenemos un esquema de cinco productos en cuatro zonas distintas del Perú orientadas a todos los mercados del mundo, lo cual nos da una matriz de producción que nos permite diversificar riesgos en materia de clima, plagas, mano de obra, etc.

—¿Cuáles son sus otros principales productos?

El más importante es el arándano, que está en la sierra, en Caraz. Tenemos granadas en Ica; somos el mayor productor del hemisferio sur. También somos el principal productor del Perú de dátiles e higos frescos.

—¿El coronavirus afectará algunos de sus envíos?

Felizmente, tenemos suerte los peruanos, porque el primer semestre del año no es el de mayores exportaciones. En el caso particular de la empresa, no ha afectado ningún envío, pero estamos cruzando los dedos para que este problema acabe.

—¿Qué planes tiene la empresa en el corto plazo?

Estamos muy entusiasmados por las medidas que estamos implementando en la sierra del Perú. Es el proyecto agrícola más importante en la historia de la sierra del país en términos de generación de empleo formal y sostenible. Cuando llegue a su pico de producción en la zona de Caraz, vamos a dar empleo a más de 5 mil personas, de las cuales más del 60% son mujeres. La revolución agrícola que se ha dado en la costa se va ir a la sierra y eventualmente a la selva del Perú, con lo que se cumple un gran sueño que es llevar este progreso a todos lo sectores del país.

—¿Cómo recibe el ?

Me da mucha alegría. De alguna manera, siento que se está premiando a toda la industria de exportación de frutas y hortalizas frescas. Y por otro lado, nos entusiasma el hecho de estar llevando estos beneficios que han sido tan significativos en la costa del Perú a la sierra. Estamos seguros de que en los próximos cinco años vamos a transformar el Callejón de Huaylas.

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