Por Apoyo Consultoría

En esta campaña electoral se han planteado varias propuestas de cambio al Banco Central de Reserva: ampliar su mandato para que contribuya al “desarrollo nacional”; usar una porción de las reservas internacionales para financiar gasto público; aumentar el peso del oro en la composición de esas reservas; y reducir las tasas de interés mediante topes más estrictos. Este artículo explica por qué cada una de esas propuestas es un error — y por qué la autonomía del BCR, su mandato único y el manejo técnico de las reservas son, en el sentido más estricto del término, no negociables.

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