Rayuela: La Maga, Oliveira y el extraño reino del azar
Rayuela: La Maga, Oliveira y el extraño reino del azar
Redacción EC

RAÚL MENDOZA CÁNEPA

Aquello que llamamos “azar” no es sino la ignorancia sobre la extraordinaria y compleja maquinaria de la causalidad, decía Borges. Maravilloso es el destino que disfrazamos de azar y que tiene la sustancia del milagro.

En , Horacio Oliveira y La Maga son una pareja peculiar, se citan pero nunca precisan el lugar del encuentro... pero se encuentran. Donde caminen, en la alborada o en las noches más densas, entre puentes y callejas, se encuentran y cada coincidencia sutil es un genuino hallazgo en una ciudad de 9 millones de habitantes. Nada es menos casual que la casualidad, habrá de decir Horacio.

Tal fortuna se cernió sobre el mismo aquella vez que rechazó citarse con una admiradora que había llegado desde Buenos Aires a París y a la que el escritor creyó nunca volver a ver. Pero operó (como en la ficción) el mágico devenir del azar. El autor deambulaba una tarde neblinosa por las calles parisinas y en una esquina donde precisamente Horacio y La Maga se encontraron coincidió con aquella mujer. No se habían citado, pero la inexplicable fortuna los reunió en aquel lugar. La ficción se trenzó brevemente con la realidad.

Ella y él se miraron con estupor y fijeza, pero brevemente. Siguieron su camino. En Rayuela el misterioso azar es el eje de la historia como lo suele ser en la inefable e impredecible realidad.