(AP Photo/Martin Mejia)
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Fernando Alayo Orbegozo

Periodista de la sección Nacional

fernando.alayo@comercio.com.pe

La campaña de comunicación frente al no es lo único que ha cambiado desde el Ejecutivo, sino también el discurso oficial. El domingo último, el presidente Martín Vizcarra dijo que estaba “seguro de que estamos en la etapa final” de la pandemia. “Poco a poco este tema se va a controlar. Hacemos el máximo esfuerzo posible como Gobierno”, anunció durante una actividad en Tumbes.

El ministro de Defensa, Jorge Chávez, reafirmó lo dicho por el mandatario: “No queremos, ni debemos ser triunfalistas, pero los números están indicando de una u otra manera que estamos yendo por el buen camino”.

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Esta mañana la ministra de Salud, Pilar Mazzetti, hizo lo propio, aunque con mayor cautela: “Miren cómo las cifras han empezado a caer. ¿A qué se debe esta caída? A la actitud responsable de las personas, que están usando mascarilla, guardando su distancia, y si tienen que desplazarse largo están usando su protector facial”, explicó durante un encuentro en Carabayllo.

Sin embargo, estas declaraciones se dan en un contexto en el que Perú fue noticia mundial, precisamente por sus estadísticas respecto a la pandemia. Hace unos días, nuestro país alcanzó la mayor tasa de mortalidad en el planeta por el COVID-19: 88 decesos por cada 100 mil habitantes, por encima de Bélgica, Reino Unido, España, Chile, Italia y Suecia. Entonces, ¿realmente estamos en la “etapa final de la pandemia”? ¿Cuáles son las características de este escenario, según los expertos en salud pública?

Lo médico y lo social

El pasado 21 de agosto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que espera que la pandemia del COVID-19 culmine en un periodo menor a dos años, a diferencia de la denominada “gripe española” que mató a decenas de millones de personas en el mundo entre los años 1918 y 1920. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, explicó que dicha meta es factible “si unimos todos nuestros esfuerzos” y tenemos a disposición las herramientas de prevención necesarias, como las vacunas.

Es decir, esta coyuntura sanitaria podría prolongarse hasta el 2021 o 2022. ¿Pero cómo sabremos que habrá culminado? De acuerdo con un reportaje de The New York Times, donde citan a historiadores especializados en eventos de salud pública, las pandemias “típicamente tienen dos formas de conclusión: la médica, que ocurre cuando la incidencia y las tasas de mortalidad caen en picada; y la social, cuando la epidemia del miedo sobre la enfermedad se reduce”. O somos inmunes al virus, o nos acostumbramos a convivir con él; léase: la nueva normalidad.

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Pero en el Perú no se estaría cumpliendo ni lo uno ni lo otro. Ragi Burhum, científico computacional y autor del artículo “El Martillazo y el Huayno”, explicó a El Comercio que “sí es verdad que las cifras están bajando como promedio nacional”, pero afirmar algo así no te dice lo que pasa en cada localidad del país. Por ejemplo, agregó, los datos del Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef) muestran que las tasas de mortalidad en Puno y Cusco están disparadas hacia arriba, mientras que las del Callao están bajando.

“Cuando desde el Gobierno nos dicen que ’las cifras están bajando’, deberían explicar exactamente en dónde. Cada región tiene una realidad distinta. En Loreto la incidencia tuvo un pico, luego bajó y ahora mismo está por encima de lo normal. En Lima hasta hace una semana la curva estaba medio plana. El discurso actual es imprudente porque la gente puede relajar la prevención. ¿Qué significa para el Ejecutivo estar al final de la pandemia? ¿Y la posibilidad de volver a contagiarte? La vacuna no llegará hasta dentro de seis meses en el mejor de los casos, y ese tiempo es suficiente para tener rebrotes en localidades donde todo parecía controlado”, dijo Burhum.

Evolución natural

Miguel Palacios Celi, decano nacional del Colegio Médico del Perú (CMP), consideró que lo manifestado por el presidente Vizcarra y sus ministros podría ir de la mano con la “evolución natural” de toda pandemia, que eventualmente culminará. No obstante, precisó que esos dichos no se condicen con la realidad, ya que el promedio diario de casos confirmados asciende actualmente a unos 7.000, y el registro por día de fallecidos ronda aún los 185 (número mayor al reportado en los meses de junio y julio).

“El optimismo del Gobierno se basa seguramente en la historia natural de los virus, cuyo impacto disminuye con el tiempo, la aparición de vacunas y/o de un tratamiento efectivo. Cualquier reducción en las cifras es un hecho aislado; en salud pública, se tiene que hacer una evaluación de dos a tres semanas en las estadísticas para determinar que existe una tendencia. Todavía no podemos decirlo. El mejor mensaje que pueden recibir los ciudadanos son hechos, y aquí hay un mensaje contradictorio”, indicó Palacios Celi.

Para Ernesto Gozzer, médico salubrista y profesor de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), no se puede afirmar en este momento que la pandemia en el Perú está por terminar. En principio, afirmó, porque el agente causante del COVID-19, el SARS-CoV-2, es un virus nuevo y aún se desconoce con exactitud su dinámica.

“Probablemente, a lo que se refiere el presidente y sus ministros es que la incidencia del coronavirus disminuirá dentro de poco, pero no se puede hablar de un fin cercano de la pandemia. Miremos a Taiwán y Nueva Zelanda, donde se había contenido la infección en un primer momento, pero que ahora han registrado rebrotes. Lo importante es brindar un mensaje claro para que no se relajen las medidas de prevención. Sin vacuna o tratamiento efectivo, solo queda esperar”, concluyó.

El Comercio buscó insistentemente al Ministerio de Salud para que expliquen el nuevo discurso del Ejecutivo frente a la pandemia en el país, pero no obtuvo respuesta.

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