A los 60 años, Antonio Banderas cosecha reconocimiento y el prestigio. La pandemia, sin embargo, ha detenido sus ambiciosos planes para su natal Málaga.
A los 60 años, Antonio Banderas cosecha reconocimiento y el prestigio. La pandemia, sin embargo, ha detenido sus ambiciosos planes para su natal Málaga.
Por Enrique Planas

Su historia tiene el formato de un cuento de hadas, cuyo protagonista tiene parte de Cenicienta y parte de príncipe azul. El relato oficial inicia a principios de la década del 80, cuando José Antonio Domínguez Bandera, entonces de 19 años, se despide de su familia a través de la ventanilla del tren en la estación de Málaga. Su madre había cosido los bolsillos del pantalón de su hijo, creando un doble fondo para ocultar su dinero de los ladrones. No era mucho, 15 mil pesetas apenas, que debía estirar hasta encontrar trabajo en Madrid. El viaje tomó cinco horas, del extremo sur al centro de la península. Antes de partir, las últimas palabras de su madre fueron: “Aquí estamos”, pues pensaba que volvería muy pronto. No fue así. “Cuando el tren echó a andar supe perfectamente que yo ya era otro”, recordaría el actor muchos años después.