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FIFAgate: "El nombre clave de Manuel Burga para las coimas era Fiat"

Durante el juicio en Estados Unidos, Santiago Peña, ex empleado de Full Play Group, reveló que los nombres de los dirigentes que recibían sobornos eran encubiertos con marcas de autos

Manuel Burga

Manuel Burga, ex presidente de la Federación Peruana de Fútbol, está siendo procesado en Estados Unidos. (Fotos: AP / Reutes. Video: El Comercio).

Los pagos a Manuel Burga, ex presidente de la Federación Peruana de Fútbol, fueron escondidos bajo el nombre "Fiat". El dinero para el presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol fue anotado como "Honda".

Las hojas de cálculo de Excel detallan el sistema de registro encubierto de dinero entregado a "Benz", ''VW", ''Toyota", ''Kia" y "Peugeot" entre otros, incluyendo un par de pagos registrados como "Q2022" que parecen estar relacionados con el voto del comité ejecutivo de la FIFA en el 2010 que dio a Qatar los derechos para ser la sede de la Copa del Mundo del 2022.

"Básicamente decidimos inventar nombres para cada una de las personas involucradas", dijo el ejecutivo de mercadotecnia deportiva Santiago Peña en su testimonio el lunes, al inicio de la segunda semana del juicio a tres prominentes dirigentes sudamericanos en una corte federal de Brooklyn.

Peña trabajó para Full Play Group, una compañía con sede en Argentina que ganó los derechos de publicidad para las selecciones sudamericanas en Copa del Mundo, Copa América y Copa Libertadores.

Hugo y Mariano Jinkis, padre e hijo que dirigían Full Play, fueron acusados junto con muchos otros dirigentes de alto rango del fútbol en el 2015 por la fiscalía estadounidense. Padre e hijo no han sido extraditados hasta ahora.

Peña testificó que grabó el libro de contabilidad de la oficina de Full Play en una unidad de memoria junto con una pila de documentos poco después que las primeras formulaciones de cargos fueran hechas públicas en mayo del 2015 y ocultó la evidencia en su casa por dos años antes de entregarla a los fiscales estadounidenses.

Juan Ángel Napout, el ex presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol; José María Marín, ex presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF); y Manuel Burga, ex presidente de la federación peruana, están en juicio por conspiración por asociación delictiva, conspiración para cometer fraude cibernético y por lavado de dinero. 

Rafael Esquivel, ex presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, fue apodado "Benz", y su libro de contabilidad incluía un pago por 750.000 dólares por "Q2022". Se declaró culpable en noviembre de 2016 de complot para asociación delictiva, tres cargos por conspiración para cometer fraude electrónico y otros tres por complot para lavar fondos.

Luis Chiriboga, quien estaba al frente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, fue apodado “Toyota”. Los archivos que lo aludían incluían un pago de medio millón de dólares que se le adeudaba por “Q2022”. Fue declarado culpable de lavado de dinero en su propio país en noviembre del 2016.

Ni Esquivel ni Chiriboga estaban en el comité ejecutivo de la FIFA que otorgó a Catar la sede mundialista de 2022. M. Kristin Mace, vicefiscal federal que interrogó a Peña, no le preguntó si los pagos debían ser reenviados a otros.

Entre otros motes figuraban el de “VW” para Carlos Chávez de Bolivia, “Honda” para Napout, “Fiat” para Burga, “Flemic” para Luis Bedoya de Colombia, “Kia” para Sergio Jadue de Chile y “Peugeot” para el argentino José Luis Meiszner, ex secretario general de la Conmebol.

Peña dijo que, como parte de los contratos para la Copa América de 2015, 2019 y 2023, además de la edición del centenario efectuada en 2016, se realizaron pagos a jerarcas de las federaciones y al secretario general de la Conmebol. Enumeró cantidades supuestamente entregadas para varios eventos, y para firmar contratos.

Negó que el dinero se hubiera registrado en las cuentas regulares de Full Play.

“Eran pagos secretos”, recalcó.

Peña indicó que el indicó nunca fue enviado directamente a Napout y que, en cambio, recibió una orden de Mariano Jinkis de transferir los dineros a cambistas, individuos dedicados al cambio de moneda, que cobraban una tasa de 3 por ciento. Los cambistas entregaban los dólares estadounidenses en efectivo a Full Pay, que lo guardaba en una caja fuerte y Peña pasaba el dinero Mariano Jinkis en sobres para dárselo a Napout. Ante el interrogatorio de la defensa, Peña dijo no tener certeza sobre si Napout llegó a recibir el dinero.

Peña testificó que más de 10.000 dólares fueron deducidos del monto debido a Napout en el 2010 como crédito por las entradas para un concierto de Paul McCartney que le suministraron.

Entre los pagos había algunos para la Copa Libertadores, pese a que Full Play no era titular de los derechos. Peña dijo que sus superiores los describieron como pagos por lealtad.

Peña testificó también sobre los acuerdos de patrocinio corporativo para la Copa América de 2015: 9 millones de dólares para MasterCard, la misma cantidad para Banco Santander, 8 millones para Kia Motors; 3,2 millones para Coca-Cola, esa misma cifra para DHL, 3 millones para Kellogg y 1,5 millones para LATAM Airlines.

Mencionó que Full Play se reunió con Diego Soraires de Nike y trató de vender los derechos de la indumentaria de la selección de Chile como parte de un acuerdo que hubiera incluido pagos a dirigentes del fútbol, pero que el acuerdo se estropeó cuando el escándalo se destapó con las primeras acusaciones en el 2015. En otro orden, señaló que Full Play realizó pagos directamente a jugadores y entrenadores de Venezuela a pedido de la federación del país con el fin de esquivar las restricciones cambiarias en ese país.

Declaró que se realizaron pagos directamente por parte de Full Play a Soccer United Marketing, una firma de la Federación de Fútbol de Estados Unidos y de la MLS, por un par de partidos amistosos que disputó México en marzo del 2016, contra Ecuador y Paraguay. Indicó que Full Play vendió los derechos en Estados Unidos para las eliminatorias mundialistas a BeIN Sports, mediante una compañía con sede en Londres.

Antes del testimonio, la jueza federal de distrito Pamela K. Chen dijo que había rechazado la petición del gobierno para arrestar a Burga, pero le aplicó restricciones más severas sobre el uso del teléfono celular.

Los fiscales afirman que Burga hizo una seña de degollamiento, deslizando un dedo sobre su garganta, para amenazar al testigo Alejando Burzaco, otro ejecutivo de mercadeo, que declaró la semana pasada. El abogado de Burga dijo que su cliente sólo se estaba rascando, pues sufre un problema dérmico.

Fuente: AP

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