Mano de hacha contra la CTS

Pero el Congreso, siempre atento a lo que se pueda destruir en materia económica, declaró toda la CTS de libre disponibilidad hasta el 31 de diciembre de este año.

    Iván Alonso
    Por

    Economista

    Pero el Congreso, siempre atento a lo que se pueda destruir en materia económica, declaró toda la CTS de libre disponibilidad hasta el 31 de diciembre de este año.
    Pero el Congreso, siempre atento a lo que se pueda destruir en materia económica, declaró toda la CTS de libre disponibilidad hasta el 31 de diciembre de este año.

    La creación de la compensación por tiempo de servicios (CTS) fue una de las grandes reformas económicas de fines del siglo pasado. Anteriormente la ley disponía que un empleador debía pagar una indemnización a un empleado si lo despedía, pero no si el empleado renunciaba. Ocurría, entonces, lo que en inglés se conoce como un “game of chicken”: ¿quién salta primero? Cuando una relación laboral se agriaba, el empleado prefería no renunciar y, más bien, esperaba a que lo despidieran. El empleador prefería lo contrario; o sea, no despedirlo y esperar a que renunciara. La pérdida de productividad era enorme. El entonces ministro de trabajo Alfonso de los Heros, que dimitió dignamente el 5 de abril de 1992, tuvo la brillante idea de desvincular el pago de la indemnización de la causa formal del cese de la relación laboral.

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