El presidente José Jerí acudió ayer a la Comisión de Fiscalización del Congreso con el fin de despejar las dudas surgidas en torno a sus reuniones con el empresario chino Zhihua Yang y su compatriota Ji Wu Xiaodong. Ya la noche previa había intentado hacer lo propio frente a la ciudadanía a través de una entrevista televisiva. Pero en ninguna de las dos ocasiones logró decir toda la verdad.
Su línea de argumentación consistió en admitir un error al acudir encapuchado a una reunión no registrada oficialmente en su agenda –la del 26 de diciembre en el chifa–, y aseverar que no incurrió en actos reñidos con la legalidad. Ha sostenido que los encuentros tuvieron por objeto cenar o comprar caramelos. Tales actos, ha dicho, fueron “distorsionados” para “desestabilizar” su administración y repitió que no mintió al país.
Los congresistas tampoco parecían interesados en conocer la verdad. En lugar de preguntas serias y precisas, protagonizaron intervenciones histriónicas evidenciando que sus cálculos electorales prevalecen sobre el genuino interés de esclarecer los hechos. Fue una sesión más de espectáculo que de fiscalización responsable.
Entre todas las intervenciones, la doble moral del legislador Roberto Sánchez resultó particularmente indignante. Cuando fue ministro de Comercio Exterior y Turismo, guardó silencio ante las reuniones de Pedro Castillo en Sarratea, aceptando sin cuestionamiento aquella conducta que entonces no merecía crítica. Y se quejó de la inestabilidad actual cuando durante el gobierno del golpista se mantuvo mudo frente al rosario de escándalos que aparecían todos los días.
Igualmente cuestionable es el pedido de renuncia esgrimido por APP. Esta posición le permite no tomar un verdadero partido respecto a las tres mociones de censura ya presentadas contra el mandatario. Es una salida cómoda que evita responsabilidades: exige la renuncia para no decidir sobre las mociones. Con esta estrategia, el partido rehúye clarificar su propio posicionamiento institucional.
El país necesita congresistas dispuestos a escudriñar la verdad, no a protagonizar campañas ni buscar el show. Hasta ahora, la mayoría ha fallado en esa responsabilidad fundamental, incluido el mandatario, quien no termina de esclarecer sus reuniones.
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