RespuestasEditorial: Candidato ‘express’
La precipitada incursión de Urresti en la arena electoral no debe distraer de la fiscalización al gobierno.
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No hubo tiempo de extrañarlo. El último domingo, tras solo cinco días de haber sido removido del Ministerio del Interior, Daniel Urresti anunció en televisión que se lanza a la actividad política y que lo hará a través del Partido Nacionalista, en el que debe inscribirse esta semana. Reveló también que lo hace con la complacencia del presidente Humala y la primera dama; y que, si bien iniciará esa militancia “como soldado raso”, verá en estos meses previos a la campaña del 2016 hasta dónde puede ascender desde esa posición: una clara indicación de que estaría dispuesto a asumir la candidatura oficialista en ese proceso.
Hemos pasado así, a una velocidad insólita aun para los políticos en trance de desdecirse, del reiterado “yo no voy a postular” o “no voy a ser candidato a nada” de cuando integraba todavía el Gabinete, al “dos semanitas, pues” que le pidió de plazo a un periodista que lo interrogaba sobre sus eventuales ambiciones presidenciales la noche de su renuncia; y de allí, al calentamiento sin disimulos delante del partidor electoral.
Esta sucesión de hechos mueve a varias reflexiones, pero la primera de ellas, por supuesto, es que en realidad la campaña de Urresti se inició varios meses atrás. Una gestión austera en logros pero pródiga en improperios a los potenciales participantes en los comicios del próximo año, después de todo, no sugiere otra cosa. Y si efectivamente el ex ministro llega a colar su nombre y su rostro en la boleta de sufragio del 2016, ya le tocará explicarnos por qué se dedicó a labrar su plataforma proselitista desde un puesto solventado por los contribuyentes para que se entregase a una tarea muy distinta.
Se hace evidente, además, que el ‘ruido político’ o ‘electorero’, del que sistemáticamente se quejaban en los últimos tiempos el presidente Humala y la primera dama porque distraía la atención de “la agenda del pueblo” o del trabajo “por un Perú mejor”, venía del propio gobierno.
Ello, sin embargo, no ha sido óbice para que diversos representantes del oficialismo saluden con entusiasmo este sinceramiento de las intenciones del ex titular del Interior. A la declaración de Josué Gutiérrez, vocero de la bancada de Gana Perú, en el sentido de que lo imagina como candidato presidencial del Partido Nacionalista “porque tiene las cosas claras”, ha venido a sumarse, en efecto, la de su vocero alterno, Teófilo Gamarra, quien ha considerado que el activismo de Urresti brindará “valiosos aportes” a esa organización.
La ‘performance’ del recién licenciado ministro, no obstante, será recordada por el escape a través de la frontera con Bolivia de Martín Belaunde Lossio (el prófugo de la justicia cuya captura lo tenía ‘obsesionado’) o por el decomiso de yeso en lugar de cocaína, antes que por una reducción de la inseguridad en el territorio nacional. Y en materia de ideas para gobernar el país, aparte de una difusa nostalgia por el primer quinquenio de Fujimori en el poder, no ha planteado cosa alguna. Por lo que cabe preguntarse: ¿en qué podría consistir entonces el valor de su aporte al humalismo?
Pues, por un lado, en su popularidad, que según las últimas encuestas de Ipsos y GFK se ubica alrededor del 44%. Pero por otro, en el elemento de distracción que provee frente a la tormenta de denuncias sobre lavado de activos o financiación encubierta que ha arreciado en estos días sobre el partido oficialista y su dirigencia. Esta segunda razón, adicionalmente, podría explicar la premura por quemar etapas en el lanzamiento de Urresti a la arena electoral.
Ocurre que mientras siga hipnotizada con sus desplantes y sus histriónicos aprestos para la campaña del 2016, buena parte de la opinión pública no estará efectivamente muy interesada en revisar la del 2011. Pero es verdad también que ese estado de cosas puede no durar mucho. En la medida en que la ciudadanía deje de interesarse por sus arrebatos, tal como corresponde ahora que ha sido despojado del fajín, eventualmente el número dejará de ser eficaz y la atención del público podrá ser atraída por otras materias que revisten mayor gravedad y trascendencia. Entre ellas, las que tienen que ver con ‘valiosos aportes’ al partido de gobierno, que no son precisamente los del ex titular del Interior, hoy convertido en virtual candidato ‘express’.











